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Dignidad venezolana

  • Un agente de Protección Civil, acompañado de su perro, comprueba los desperfectos en Caracas tras el seísmo
    Un agente de Protección Civil, acompañado de su perro, comprueba los desperfectos en Caracas tras el seísmo

Tiempo de lectura 2 min.

23 de agosto de 2018. 04:46h

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Alejandro G. Motta.  23/8/2018

Finalmente ocurrió lo esperado. La justicia injusta chavista declaró culpable al diputado Juan Requesens: «Yo, me declaro inocente. Dos cosas sostienen a este régimen, primero: lo que está afuera –señaló la puerta (organismos de seguridad)– que es el dominio de la fuerza; segundo: el brazo judicial que son ustedes», afirmó minutos antes de conocerse que el juicio en su contra era procedente.

La sentencia del tribunal chavista y súbdito de Maduro declara que en lo que respecta a Requesens y al diputado Julio Borges –quien por cierto ya se encuentra en el exilio– «se evidencia que existen elementos que comprometen su responsabilidad en la comisión flagrante de los delitos de: instigación pública continuada; traición a la patria; homicidio intencional calificado en grado de frustración en contra del ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela».

Un atropello más se ha consumado. Esto sigue revelando que la lucha en Venezuela se libra en el terreno de la dignidad. Sobre esto, el también acusado Borges afirmaba días atrás: «La dignidad del hombre está en nunca vender su conciencia, en saber que ella no se compra ni se vende». Y, precisamente, esa será la gran batalla de Requesens y sigue siendo la de aquellos que siguen trabajando para ver a Venezuela finalmente despojada de las ataduras y el yugo de una dictadura que parece interminable.

«Yo estoy convencido de que en este momento tan difícil con toda esta crisis que hay, la gente se sentirá aplastada, encerrada en un cuarto oscuro, pero son precisamente en estos momentos límite donde sale lo mejor de la gente, de nuestro pueblo, y donde se terminan derrumbando las dictaduras (...) Estos gobiernos que parecen gigantes se terminan derrumbando en segundos», agregó Borges en una entrevista a un prestigioso medio colombiano. En este sentido, queda claro que el caudillo gana en la medida en que la esperanza se oscurece, se torna difusa. Cuesta creer que tanta injusticia pueda instaurarse de manera permanente.

La hermana de Requesens, Rafaela, que además preside la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, fue contundente a través de las redes sociales: «Estoy segura de que todas las cosas que suceden son enseñanzas y nos hacen más fuertes. Juan se declaró INOCENTE como todos los venezolanos víctimas de este régimen. ¡NO NOS DOBLEGARÁN!». Aunque el miedo podría convertirse en un sentimiento indetenible, más fuerza parecen tener Rafaela Requesens y sus allegados para no dejarse intimidar y, si esta es una lucha por la dignidad, sería difícil consentir que la verdad no termine por reinar.

Por este motivo, no cabe duda de que será la decisión firme de los venezolanos. Serán los desencantados que hoy sostienen al Gobierno y que pueden rebelarse en un futuro cercano los que permitan un desenlace feliz en Venezuela; «derrumbando en segundos» a un rey que hoy –nuevamente– «está desnudo».

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