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El Brexit dejará fuera del mercado único a Reino Unido

  • Un voluntario exhibe un cartel de la campaña «Remain In», que tiene como objetivo el «Bremain», es decir, la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea después de la votación del próximo día 23 de junio
    Un voluntario exhibe un cartel de la campaña «Remain In», que tiene como objetivo el «Bremain», es decir, la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea después de la votación del próximo día 23 de junio
Berlín.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de junio de 2016. 00:53h

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Berlín. 11/6/2016

Alemania advirtió ayer contudentemente a Reino Unido de que tendrá que despedirse del acceso al mercado único si decide abandonar la Unión Europea (UE). A apenas diez días de la celebración del referéndum en el que los británicos se pronunciarán acerca de su continuidad en el club de los 28, el ministro de Finanzas y Hacienda, Wolfgang Schauble, rompió su silencio para poner a Londres en una disyuntiva: o el «Brexit» o las ventajas del mercado único.

«Si la mayoría de los británicos optan por la desvinculación de la Unión Europea, nos están diciendo que han tomado una decisión en contra del mercado común», argumentó, descartando la posibilidad de una relación Londres-Bruselas como la que mantienen Noruega o Suiza que, sin ser miembros de la Unión Europea, se benefician de la libre circulación de ciudadanos, bienes y servicios. «Dentro es dentro. Y fuera es fuera. Reino Unido tendrá que acatar las reglas del club del que ha querido salir», añadió el veterano político, cuyas palabras han sido interpretadas como un discurso disuasorio en contra del voto que aboga por la salida británica del bloque.

Para el ministro, mano derecha de la canciller Angela Merkel, la Unión Europea no puede avanzar basándose en excepciones hechas a los Estados miembros. El objetivo es evitar que otros socios puedan en el futuro coquetear con un abandono del bloque y fomentar excepciones a la carta. El Brexit tendría «serias consecuencias negativas para Reino Unido y para la Unión Europea», avisó.

Hasta ahora Berlín, siguiendo la senda marcada por Bruselas, había callado ante esta preocupante cuestión europea. Angela Merkel evitó hacer una campaña evidente a favor de la permanencia de Londres, limitándose a decir que «la mejor opción para todos es que Reino Unido siga en la UE» y que la cuestión del Brexit era de competencia exclusivamente británica. Pero Berlín se muestra expectante ante los resultados del 23 de junio. No sólo porque las consecuencias de perder a la segunda potencia económica europea perjudicarían tanto a Alemania como al bloque europeo en su conjunto, sino porque teme un posible efecto dominó en algunos de sus socios, como apuntó ayer Schäuble. «Nos preguntamos cómo reaccionarían –en caso de «Brexit»– naciones fuertemente ligadas a Reino Unido, como los Países Bajos», aseguró el ministro en declaraciones al semanario «Der Spiegel», el mismo que el pasado sábado repartió en Gran Bretaña miles de ejemplares con el titular «¡Por favor, no os vayáis!» en su portada. Si el divorcio británico con la UE llega a suceder, como vaticinan las últimas encuestas, que muestran un 48% a favor del «leave» (irse) frente al 42% del «remain» (quedarse), no sería extraño que la confianza de otros países en el bloque europeo se debilitara notablemente. A pesar de las predicciones alarmistas de los expertos que aseguran que estamos en camino de una desintegración gradual de la UE, el político conservador y proeuropeísta no considera que la Europa común esté en serio riesgo. «La UE funcionará con o sin Reino Unido», apuntó, y aseguró que él y sus socios ya se preparan para todos los escenarios posibles a fin de minimizar los riesgos.

Respecto a la forma de reaccionar al temido «Brexit», «la Unión Europea no puede responder simplemente pidiendo más integración a los países que se quedan», admitió el ministro, «sería torpe hacerlo, muchos se preguntarían, y con razón, si los políticos no hemos entendido nada», dijo.

Alemania, la mayor potencia económica europea, está en guardia desde que el primer ministro británico, David Cameron, anunciara la consulta en febrero. Probablemente, a ningún otro país de Europa le perjudicaría tanto la desvinculación de Reino Unido con Bruselas. Ésta desplegará previsiblemente una oleada de escepticismo que debilitaría a la UE y a Alemania, cuyo Gobierno se erige como un firme defensor de la integración. Especialmente en una época convulsa en el panorama político del país que ha registrado un auge de los movimientos y partidos populistas; sirva como ejemplo la euroescéptica AfD (Alternativa para Alemania), que ya muestra índices de aceptación superiores al 10%. A nivel económico, Alemania tendría que ver cómo su tercer mayor mercado de exportación, de un volumen de 90 millones de euros, se debilita con la incorporación de aranceles y barreras regulatorias. Sin olvidar que, sin Londres, Berlín pierde una importante influencia en sus relaciones con el resto de socios.

Incluso la permanencia conseguida con un estrecho margen sería una mala noticia para Berlín. Si esto sucede, «debemos tomarlo como un aviso, una señal de alarma que nos indica que no podemos continuar como hasta ahora», añadió Schauble, que, meses antes, había calificado la posible retirada británica como «una gran catástrofe».

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