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El drama del éxodo tunecino

  • Inmigrantes tunecinos llegados a la isla de Lampedusa en 2011.
    Inmigrantes tunecinos llegados a la isla de Lampedusa en 2011.
Túnez.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de noviembre de 2015. 18:57h

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Túnez. 12/11/2015

Las cifras no son ni de lejos comparables a las de Siria, Afganistán o Eritrea, pero son muy significativas si se tiene en cuenta que en Túnez la población no alcanza los 11 millones de habitantes y que no se está librando guerra alguna.

Desde enero de 2011, cuando la revolución tunecina derrocó el régimen de Ben Ali, miles de tunecinos han abandonado el país. Muchos lo hicieron por el cambio a una situación política inestable, otros, más ligados al antiguo régimen, por el miedo a la posterior persecución y la inmensa mayoría por la búsqueda de un futuro mejor en territorio europeo.

En los primeros meses de incertidumbre, cuando en el país vecino además comenzó su propia revolución contra Muamar Gadafi, de las costas tunecinas partieron cientos de barcazas. En la frontera, se registró entonces 1.000.000 de desplazamientos desde Libia hasta Túnez, siendo 200.000 ciudadanos no libios. Muchos de ellos pusieron rumbo a la UE. Otros se quedaron en Túnez, por primera vez en la historia del país como "asilados". Pero tras el inicio de la transición tunecina y al retomar las autoridades la seguridad de los puertos y costas, las mafias y los traficantes se fueron a Libia, país en el que tras la guerra y posterior caída de Gadafi, se sumió en el caos.

Ahora, los tunecinos viajan hasta Libia para llegar a la UE por mar. La inmensa mayoría pone rumbo a Italia y a Malta. Sólo en 2011, 20.000 tunecinos llegaron a la isla italiana de Lampedusa a través de la peligrosa ruta marítima. Al año siguiente la cifra aumentó en otros 10.000 tunecinos más. Y el éxodo continúa mientras el paro entre los jóvenes supere el 35% y la situación económica del país no se recupere. Italia ya ha deportado a miles de ellos, pero las autoridades tunecinas calculan que alrededor de 20.000 continúan o han llegado recientemente a Italia.

El día de hoy, no ha sido nada fácil para Mohamed Iqbel ben Rejeb, presidente de la Asociación de Rescate de los Tunecinos atrapados en el Extranjero (RATTA). Ben Rejeb no sólo ayuda a los familiares de los jóvenes reclutados por el Estado Islámico en Siria e Irak, también a aquellos que desde que sus seres queridos emprendieron el peligroso viaje hasta suelo europeo no han sabido nada de ellos. Ben Rejeb ha estado con tres familias que no tienen noticias de los suyos, ni un mensaje de texto, ni una llamada, ni una postal. Nada durante largos meses que se convierten en una eternidad. Que el presidente de RATTA tenga constancia, 504 familias tunecinas buscan a alguno de sus parientes en Italia. "Se preguntan si lo lograron o no. Hasta si están vivos. Algunos podrían estar en centros de detención en las costas italianas, pero otros, tristemente, son cadáveres en el fondo del mar". Iqbel reconoce que muchas madres no podrán saber nunca si su hijo murió, pues posiblemente nunca se recuperen ni se puedan identificar sus cuerpos. "No tenemos las cifras exactas ni de la migración clandestina ni de los muertos. Tan sólo son 504 familias las que han declarado la desaparición de sus hijos, pero podrían ser muchas más". Según explica el presidente de RATTA, recientemente Túnez ha creado un comisionado para buscar a los desaparecidos en el mar. "La Comisión trabajará en Italia, para recabar información junto a las autoridades italianas".

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