Internacional

La primera ministra danesa desconocía que carecía de autoridad legal para el sacrificio masivo de visones

Mette Frederikson comparece ante la comisión parlamentaria que investiga la polémica decisión del Gobierno socialdemócrata para evitar que estos mamíferos pudieran contagiar una variante de la covid

Manifestantes reciben a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen a su llegada la comisión de investigación sobre el sacrificio de visones
Manifestantes reciben a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen a su llegada la comisión de investigación sobre el sacrificio de visones FOTO: Mads Claus Rasmussen EFE

Hasta hace un año, Dinamarca era el principal exportador de visón del mundo hasta que el temor a que una variante del coronavirus detectada en siete granjas redujera la eficacia de las vacunas empujara en noviembre del año pasado al Gobierno a tomar la drástica decisión de sacrificar a los entre 15 y 17 millones de ejemplares existente en el país nórdico. Desde entonces, el “minkgate”, como lo bautizaron los medios danesas, persigue a la primera ministra, la socialdemócrata Mette Frederiksen, hasta entonces alabada por mantener a raya la pandemia en el país escandinavo.

Desde mayo pasado una comisión parlamentaria investiga una controvertida decisión del Gobierno para la cual, según se demostró semanas después, no tenía competencias. Legalmente, las autoridades solo podían ordenar el sacrificio de los visiones criados en las siete granjas del norte de Jutlandia donde fue detectada la variante de covid-19, así como las explotaciones próximas a estos focos. El Ejecutivo de Frederiksen tuvo que enviar a toda prisa al Parlamento una ley de emergencia para modificar la legislación y dar respaldo legal a un sacrificio que ya había comenzado.

Este jueves, a Frederiksberg le aguardaban dos manifestaciones a las puertas del juzgado Frederiksberg (Copenhague) donde estaba convocada para responder a las preguntas de los investigadores. Criadores de visones, por una parte, y opositores a las restricciones anti covid aprobadas por el Gobierno socialdemócrata recibieron con pancartas y gritos a la primera ministra. En una pancarta se podía leer “La ignorancia no te exime de responsabilidad”, mientras que otro manifestante sostenía una fotomontaje en el que se pedía la encarcelación de Frederiksen.

Dos personas fueron detenidas y puestas en libertad horas después con cargos por actos de desacato, informó la Policía danesa. Y es que se vivieron momentos de tensión entre manifestantes y fuerzas del orden cuando el coche oficial de la primera ministra, que no se encontraba en el interior en en ese momento, fue rodeado por la multitud y un faro trasero resultó roto.

Antes de acceder al edificio, en declaraciones a la Prensa, Frederiksen aseguró que “creo que, en términos generales, lamentablemente tuvimos que tomar una decisión hace un año para sacrificar todos los visones. Fue la decisión correcta. Ahora entraré y responderé las preguntas que se hagan”.

Esta fue la estrategia que adoptó la líder socialdemócrata durante su comparecencia ante una comisión por la que ya ha desfilado un centenar de políticos y expertos. Frederiksen reconoció que no fue advertida de que no tenía respaldo legal para sacrificar a los visones, pero justificó la drástica decisión como consecuencia de la emergencia sanitaria que atravesaba Dinamarca y el resto del mundo.

“No voy a reprocharle nada a nadie. Desde el comienzo he dicho que uno no puede superar la que luego demostró ser la mayor crisis en el país desde la Segimda Guerra Mundial sin que se cometan fallos”, admitía al término de su declaración.

La primera ministra también aprovechó para negar que su equipo pretendiera ocultar información sobre los días que se tomó la decisión de sacrificar a los mamíferos. Y es que en octubre el Gobierno no envió a la comisión parlamentaria los mensajes de móvil compartidos por la primera ministras y sus tres principales asesores aduciendo que tenían programados sus “smartphones” para que los mismos se borraran al cabo de un mes por motivos de seguridad. Una práctica oficial que, sin embargo, solo seguían dos de los 51 ministros y ex ministros consultados por la televisión pública danesa (DR). “Tengo que decir una vez más que no teníamos ningún motivo, que es normal que surjan fallos en la gestión de una crisis”, justificó la “premier”.

A la espera de que en abril próximo la comisión ofrezca las conclusiones parlamentarias del “Minkgate”, por el momento no parece haber indicios de que el Gobierno actuara a sabiendas de que no tenía autoridad para poner fin a la vida de toda la población de visones. “Hasta ahora, durante las audiencias, no hemos visto ninguna evidencia de que el primer ministro estuviera al tanto de la ilegalidad”, asegura Frederik Waage, profesor de derecho de la Universidad del Sur de Dinamarca, a France Presse. “Como alguien que estuvo personalmente muy involucrada en el manejo del caso… obviamente era importante escuchar su propia versión [de Frederiksen] de los hechos”, enfatiza Waage. Desde que se desencadenó hace un año, el caso solo se ha cobrado una víctima política: el ministro de Agricultura, Mogens Jensen.