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Hong Kong: 60.000 personas marchan contra el poder chino

En el vigésimo aniversario de la entrega de la ex colonia británica a Pekín, el presidente Xi Jinping advierte a los activistas prodemocráticos de que «no vamos a tolerar ningún desafío contra nuestra soberanía»

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Hong Kong.

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02 de julio de 2017. 11:58h

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Hong Kong. 2/7/2017

Victoria Park acogió ayer la marcha anual prodemocrática por el aniversario del «handover» (la entrega de la ex colonia británica a Pekín), que reunió a alrededor de 60.000 manifestantes bajo los lemas «Recuperar Hong Kong» y «Liberar a Liu Xiaobo», el Premio Nobel chino en libertad condicional por enfermedad. La marcha de tres kilómetros lleva celebrándose desde 1997 por el Frente de Derechos Humanos Civiles, Demosisto y el Partido Democrático. Los manifestantes que iban congregándose en Victoria Park después de que el presidente chino, Xi Jinping, abandonara la ciudad, iniciaban su protesta alzando un gran mural en apoyo al Premio Nobel y enarbolando pancartas contra la celebración del aniversario y del principio «Un país, dos sistemas», al que acusan de haber sido una falacia.

El discurso inicial lo pronunció uno de los cinco libreros envueltos en la polémica detención realizada por el Gobierno chino, Lam Wing Kee, quien urgía a la liberación de Xiaobo. «Estamos aquí para contar la verdad, el 20º aniversario no es nada que celebrar», publicaba en una red social el líder de Demosisto, Nathan Law. Sin embargo, la protesta se ha visto perjudicada este año por el cambio en la localización, ya que el Gobierno ha autorizado a un grupo pro Pekín a ocupar el área tradicionalmente usada por los manifestantes, que han tenido que movilizarse desde un área cercana. Durante la marcha, los simpatizantes del régimen han increpado e insultado a los manifestantes prodemocráticos, llamándolos «elementos anti China», pero fueron ignorados por los participantes en la protesta.

Fastos propagandísticos

Joshua Wong y los manifestantes detenidos y puestos en libertad tras su protesta en los alrededores de la Plaza de la Bauhinia Dorada, participaron y animaron a los ciudadanos de Hong Kong a unirse a la marcha en defensa de la democracia y por «un futuro que decidamos los hongkoneses, no China». Declararon haber sido agredidos por la Policía durante la detención al inicio de la jornada.

La marcha transcurrió sin incidentes de gravedad, salvo el hecho denunciado por Demosisto, cuyo líder, Joshua Wong, aseguraba que un oficial de policía amenazó con usar su pistola si no abandonaban la acera, porque estaban obstruyendo la vía pública cerca de la estación del metro de Causeway Bay y publicó en las redes sociales un vídeo que muestra el incidente.

La jornada de celebraciones comenzaba a las ocho de la mañana con el acto de izamiento de las banderas de Hong Kong y la de China en la Plaza de la Bauhinia Dorada. El himno chino y dos helicópteros con ambas banderas sobrevolando la plaza daban el pistoletazo de salida a los fastos. El presidente chino llegaba una hora después al centro de convenciones de Wan Chai, donde se celebró el acto de investidura y jura del cargo de Carrie Lam Cheng, nueva jefa del Gobierno local, ante una multitud de dignatarios y cargos oficiales, la mayoría simpatizantes del régimen.

Xi Jinping endureció sus declaraciones en un discurso de más de 30 minutos tras la jura de la nueva jefa del Ejecutivo, y envió un mensaje a la ciudadanía de Hong Kong, al igual que a la comunidad internacional. El discurso de Xi se basó en cuatro puntos, directamente relacionados con las tres áreas de interés ya desveladas en declaraciones previas realizadas durante la primera visita oficial del presiente a la ciudad.

Xi insistió en la soberanía indiscutible de China, pieza clave de la libertad de Hong Kong durante estos 20 años; la obligación de actuar siempre bajo la Constitución china y la Ley Básica de Hong Kong; la necesidad de la ciudad de renovarse de mano del Gobierno central, priorizando el desarrollo económico frente a todas las áreas, y la necesidad de mirar al futuro bajo la protección y apoyo de China, pero manteniendo y respetando ambos sistemas en una sociedad donde reine la armonía.

El líder chino envió el mensaje de que la unión de China y Hong Kong es indisoluble e incuestionable, como establece el principio «Un país, dos sistemas», por el que se rige la región especial administrativa de Hong Kong. Xi despejó dudas sobre las intenciones del Gobierno central sobre el futuro del pacto chino-británico y dio un aviso a los que buscan una mayor autonomía, la autodeterminación o cuestionan la soberanía china, abogando por reforzar la educación nacional y la defensa de la soberanía de China en la ciudad. «Los ciudadanos de Hong Kong deben imperiosamente entender el significado real del principio ‘Un país, dos sistemas’, en el que ‘un país’ es la raíz del árbol y la base que ha permitido a Hong Kong ser libre y desarrollarse estos 20 años bajo el amparo y apoyo de la madre patria, y es la base sobre la que edificar el futuro de la ciudad y sus ciudadanos».

«Este principio se encuentra ante una situación nueva, y que la relación entre el Gobierno chino y de Hong Kong debe ser tratado con delicadeza», añadió Xi. El presidente instó al nuevo Ejecutivo a unificar los sentimientos de la población de Hong Kong durante los próximos cinco años y «la imperiosa necesidad de educar a los adolescentes en la historia nacional, así como a los funcionarios, para que la cultura sea reforzada». En clara alusión a las protestas, el presidente chino advirtió de que «los jóvenes deben entender que la búsqueda de conflictos con el Gobierno chino sólo impedirá el desarrollo de la ciudad», pues, «únicamente favoreciendo la unión de ambos gobiernos y la estabilidad y progreso económicos, tendrán el futuro deseado».

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