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Italia busca un primer ministro

El nombre del suceror de Conte enfrenta a socialdemócratas y «grillinos» en los primeros contactos para formar Gobierno

  • El líder del M5E y vicepresidente italiano, Luigi Di Maio, antes de reunirse ayer con los líderes del PD / Efe
    El líder del M5E y vicepresidente italiano, Luigi Di Maio, antes de reunirse ayer con los líderes del PD / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

24 de agosto de 2019. 03:16h

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Ismael Monzón 24/8/2019

Nunca se supo que fue antes, el huevo o la gallina. En su búsqueda por sellar un pacto que los lleve al Gobierno y aísle al líder ultraderechista Matteo Salvini, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD) discrepan en quién debería ser el primer ministro. El fundador y todavía alma máter del M5E, Beppe Grillo, irrumpió ayer para defender la figura del jefe del Ejecutivo, Giuseppe Conte. “Parece que nadie quiera perdonar a Conte su altura y el hecho de que nos haya devuelto la dignidad”, escribió Grillo en su blog. En el PD rechazan que Conte pueda encabezar un nuevo gabinete bajo el argumento de que no supondría una ruptura necesaria con un pasado vinculado a la Liga, pero con la certeza no reconocida de que el actual primer ministro es el hombre más valorado en estos momentos del M5E. Por tanto, la diatriba consiste en buscar primero un candidato a presidir el Gobierno y de ahí buscar un acuerdo programático o a la inversa. En realidad, las diferencias existen en los dos campos.

En cuanto al aspecto nominal, son dos los nombres que más han sonado en las últimas horas. Como favorito se presenta Enrico Giovannini, economista, ex presidente del Instituto Nacional de Estadística italiano y ex ministro de Trabajo con el PD. Entre sus amistades estarían el antiguo primer ministro socialdemócrata Romano Prodi y también Beppe Grillo, lo que podría convertirle en un hombre de consenso. Mientras, en segundo término, se encuentra Marta Cartabia, jurista y actual vicepresidenta del Tribunal Constitucional. Respaldada además por sectores moderados y con apoyos en los siempre influyentes círculos cristianos, sería la primera presidenta de un Gobierno en Italia. Sin embargo, en diciembre podría llegar a presidir el Constitucional, por lo que sus opciones se alejan. En cualquier caso, ambas opciones serían gasolina para un Matteo Salvini que se quedaría en la oposición, ya que los partidos que sostendrían el Ejecutivo tendrían muy difícil defender que no se trata de un gabinete de tecnócratas. Salvini ya prometió ayer guerra al afirmar en uno de sus directos en Facebook que hará “de todo para evitar que el PD vuelva al Gobierno”.

Por tanto, los nombres son un problema. Pero también las propuestas. Tanto ‘grillinos’ como socialdemócratas se impusieron mutuamente una serie de condiciones antes de llegar a un pacto. Ayer comenzaron oficialmente esa ronda de contactos con una reunión entre los jefes parlamentarios de ambos partidos y de ella salió un monstruo al que habría que espantar para seguir adelante: la reforma del número de diputados. El M5E impulsó una ley de gran calado que prevé reducir los escaños en la Cámara baja de 630 a 400 y en el Senado de 315 a 200. El líder del 5 Estrellas, Luigi Di Maio, reiteró ayer que “lo primero es aprobar el recorte de los parlamentarios”, mientras que una de las tres condiciones del secretario general del PD, Nicola Zingaretti, es que esa ley no salga aprobada como está redactada actualmente. Se podría buscar un punto de encuentro, ya que la pasada reforma constitucional impulsada por el ex primer ministro Matteo Renzi -y rechazada en referéndum por los italianos- planteaba una medida de ese tipo. De todos modos, una norma así requeriría una mayoría de dos tercios en el Parlamento con la que no cuentan M5E y PD o su aprobación en referéndum, lo que dejaría en la práctica la suerte de ese Ejecutivo en manos de la ciudadanía.

Los dos equipos negociadores remarcaron que el ambiente había sido “constructivo” y que “no hay obstáculos insalvables”, lo que está muy bien para aparentar que la voluntad existe, pero que no se sale del guion de todo primer encuentro en el que hay muchas cosas todavía por hacer. A lo largo del fin de semana Di Maio y Zingaretti deberían encontrarse para ver si la cosa va realmente en serio. Quien volvió a sembrar dudas fue precisamente Renzi con un audio que se filtró ayer en la prensa en el que acusaba a quien le sucedió como primer ministro, Paolo Gentiloni, de haber querido boicotear el pacto trasladándole a los periodistas que la reforma del número de diputados es un trago por el que su partido no está dispuesto a pasar. “Nosotros queremos aprobar una serie de medidas y estos ya se están peleando...”, dijo Di Maio, en referencia a las divisiones internas del PD. Todavía hay quien no descarta que pueda hacer las paces con Salvini y sacar adelante esas leyes con él. El líder de la Liga ha hecho propósito de enmienda y ha reiterado su disponibilidad.

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