Francia

Macron reajusta sus prioridades tras la remodelación del Gobierno

El Elíseo promete una «respuesta profunda» a los disturbios y poner «en orden» las finanzas públicas

Francia.- Macron remodela parte del Gobierno galo y mantiene a Elizabeth Borne como primera ministra
Francia.- Macron remodela parte del Gobierno galo y mantiene a Elizabeth Borne como primera ministraEuropa Press

Emmanuel Macron ejecutó el jueves una esperada remodelación de Gobierno con el objetivo de dejar atrás las sucesivas crisis que han zancadilleado los primeros compases de su segundo quinquenio: la reforma de las pensiones y los disturbios tras la muerte del joven Nahel. Pero los cambios fueron de alcance limitado. El presidente francés decidió mantener en Matignon a la cuestionada primera ministra, Élisabeth Borne, y tampoco hubo modificaciones al frente de las principales carteras. Bruno Le Maire sigue en Economía; Catherine Colonna, en Exteriores; y Gérald Darmanin, señalado por la respuesta «desproporcionada» de las fuerzas de seguridad en el marco de los disturbios, en Interior.

En su primer Consejo de Ministros del viernes, Macron dijo haber optado por «la continuidad y la eficacia» y esbozó sus «prioridades» para los próximos meses. Prometió una «respuesta profunda» a la revuelta que sacudió el país tras la muerte a manos de la Policía de Nahel, el adolescente de origen argelino abatido en el suburbio parisino de Nanterre. El inquilino del Elíseo advirtió del riesgo «de fragmentación y división» social y llamó a aprender «las lecciones» de lo ocurrido.

De cara a la vuelta del verano, Macron pidió a sus ministros poner «en orden» las finanzas públicas en el proyecto de presupuestos para 2024, un retorno a la ortodoxia fiscal de la que ha hecho gala durante estos años el macronismo. El retorno de la austeridad es, en palabras de Macron, «la única manera de ser fuertes» y recuperar «la credibilidad de Francia en Europa».

El nuevo gabinete tiene 41 miembros: 20 hombres y 21 mujeres. Hay hasta ocho caras nuevas, pequeños «ajustes» para mitigar el desgaste, según fuentes del Elíseo. «La remodelación demuestra que Macron no tiene alternativas», señala el profesor de Economía Política en la Universidad de Ginebra Bruno Amable en conversación con LA RAZÓN. «Al parecer, jugó con la idea de sustituir a Borne, pero no lo ha hecho por falta de una solución aceptable».

«Los cambios reflejan un reforzamiento de la autoridad del presidente y una mayor concentración de poder en manos de su círculo de confianza. En definitiva, el Gobierno es más recentrista, incluso más macronista que antes», traslada a este periódico Dominique Andolfatto, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Borgoña. Andolfatto cree que la primera ministra ha sabido mostrarse independiente del Elíseo: «No siempre ha seguido sus recomendaciones para llevar a cabo ciertas reformas, como la de las pensiones. Esto sin duda molestó a Macron, pero tuvo que sobrellevar la situación. Sin duda consideró cambiar a Borne, pero ninguna otra figura parecía convincente».

En el capítulo de salidas destaca el caso del ya exministro de Educación, Pap Ndiaye, un destacado académico que no encajó bien el salto a la arena política. Su lugar lo ocupará en adelante el precoz Gabriel Attal, una estrella emergente del macronismo de tan solo 34 años que suena como posible relevo. Otra de las destituidas es la secretaria de Estado de Economía, Marlene Schiappa, señalada por su posado en la revista Playboy mientras las calles de Francia ardían a cuenta de la reforma de las pensiones, que aumentó la edad de jubilación de los 62 hasta los 64 años pese a la negativa del 70% de los franceses.

«El presidente destituyó a ministros que procedían de la sociedad civil que no le eran especialmente afines, como Ndiaye o François Braun, exministro de Sanidad», señala Andolfatto. «Es cierto que también atravesaban dificultades en sus respectivos sectores, e incluso habían perdido la confianza. Pero han acabado siendo sustituidos por personalidades políticas muy próximas a Macron: Aurélien Rousseau en Sanidad, Gabriel Attal en Educación o Aurore Bergé en Solidaridades y Familia, por ejemplo».

Macron pidió ejemplaridad a sus nuevos ministros, pero una de las caras nuevas del gabinete ya se ha colocado en el centro de la diana. Es el caso de Fadila Khattabi, la nueva titular de Personas Discapacitadas, condenada en junio por el tribunal laboral por no pagar las horas extras a una antigua asesora parlamentaria cuando ocupaba la presidencia de la Comisión de Asuntos Sociales en la Asamblea Nacional, informa Mediapart.

Las críticas de la oposición no se hicieron esperar. El presidente de la Comisión de Finanzas, Éric Coquerel, miembro de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, cree que el escenario «no cambiará mucho porque la política de este Gobierno se hace en el Elíseo». Mientras, Éric Ciotti, líder de la derecha tradicional de Los Republicanos a la que Macron necesita para sacar adelante su agenda legislativa, advirtió que «una nueva remodelación no sería una respuesta seria a la crisis».

«Al final, es Macron quien parece ser el verdadero jefe de Gobierno. Es cierto que esto se inscribe en la tradición de la V República, pero esta característica se ha reforzado más que nunca», considera Andolfatto. «Por el contrario, la autonomía de la primera ministra parece haberse reducido».

La renovación limitada del gabinete ha sido la culminación de un periodo de 100 días que Macron fijó en abril para aplacar el descontento. Sin embargo, el movimiento no parece haber contentado a casi nadie. El 61% de los franceses considera insuficientes los cambios en el Ejecutivo y a un 62% de los encuestados le habría gustado ver un cambio en Matignon, según el último sondeo de Odoxa-Backbone Consulting para el diario Le Figaro.

El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Borgoña sostiene que el problema fundamental del Gobierno es que «no tiene una verdadera hoja de ruta porque es minoritario en la Asamblea Nacional, por lo que su capacidad para gobernar es limitada».