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“No hay que aceptar las pruebas de Trump al pie de la letra”

El profesor Peter Kuznick, director del Instituto de Estudios Nucleares de la American University, analiza las consecuencias del ataque a las refinerías saudíes y el interés de los “halcones” en que Irán sea el culpable

  • Imagen de un misil en Yemen, distribuida por los servicios de comunicación hutíes/ REUTERS
    Imagen de un misil en Yemen, distribuida por los servicios de comunicación hutíes/ REUTERS

Tiempo de lectura 8 min.

18 de septiembre de 2019. 15:35h

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Aumenta de nuevo la tensión en Oriente Medio. Los saudíes insisten en acusar a los iraníes de estar detrás del ataque contra Aramco que ha reducido a la mitad su producción de petróleo. Ante la escalada de tensión y las amenazas de Donald Trump, LA RAZÓN entrevista al profesor Peter Kuznick. Para Kuznick, que es profesor de Historia en la American University y Director del Instituto de Estudios Nucleares, hay que ser cautelosos, pues la Administración Trump “es la más corrupta y mendaz de toda la historia de EE UU”. El experto destaca que “una guerra entre Irán y Estados Unidos tendría consecuencias de pesadilla”. Y recuerda que el reloj del apocalipsis está a dos minutos de las 00:00.

¿Se puede saber realmente quién perpetró el ataque del fin de semana contra las refinerías saudíes?

El secretario de Estado Mike Pompeo y otras autoridades han acusado a los iraníes de estar detrás del ataque. El presidente Donald Trump seguramente redoblará la apuesta. El problema es que el presidente y sus asesores tienen cero credibilidad en esto y en la mayoría de asuntos y otros países están completamente al tanto de la tendencia estadounidense de mentir al país una guerra después de otra. La guerra de Irak, basada en falsas afirmaciones de Armas de Destrucción Masiva (hongos nucleares) amenazando a todo el mundo, es solo uno de los ejemplos más indignantes. Existen numerosos ejemplos, si nos vamos hasta 1898 con el incidente del "Maine" en el puerto de La Habana. También hay que recordar las mentiras de Woodrow Wilson durante la Primera Guerra Mundial, las mentiras (por una buena causa) de Franklin Roosevelt precipitando la entrada de EE UU en la Segunda Guerra Mundial, los inexistentes ataques en el Golfo de Tonkin en 1964 auspiciando una escalada en Vietnam, los falsos bebés sacados de las incubadoras que justificaron la primera guerra del Golfo, y así, sucesivamente. Y dado que esta Administración es la más corrupta y mendaz de toda la historia de EE UU, fabricaciones similares son otra vez posibles.

Dicho esto, no significa que los iraníes no tuvieran mano en esto. Pero tenemos que ser muy cautelosos antes de aceptar las "pruebas" de Trump al pie de la letra. Sabemos que hay halcones en EE UU, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, e Israel que han estado empujando hacia una guerra con Irán desde hace años. Incluso con John Bolton fuera, lo único que une a los “expertos” en política exterior es su odio contra Irán. Es el denominador común en todos los asesores de política exterior de Trump desde el principio de su Administración. Incluso James Mattis, que siempre ha sido considerado como el adulto de la sala, fue forzado a retirarse por parte de Barack Obama debido a sus posturas halconianas sobre Irán. Quizá la ausencia de Bolton nos ayude a librarnos de una buena, pero todavía parece que los belicistas llevan la delantera.

¿Qué pasará si se prueba finalmente que Irán directamente estaba detrás del ataque contra las refinerías saudíes y no fueron los milicianos hutíes?

Donald Trump habla como un belicista, pero luego actúa de forma contraria. En campaña se comprometió a terminar con las guerras eternas de América. Sus bases quieren esto al igual la mayoría de estadounidenses. Lo último que desea la mayoría es otra guerra en Oriente Medio. Pero Trump es todo faroles y fanfarronadas y aparentar ser un tipo duro. Una guerra entre EE UU e Irán tendría consecuencias de pesadilla. Ya hemos visto lo que se puede hacer en las refinerías petroleras saudíes. Y esto fue un ataque limitado. Una verdadera guerra en Oriente Medio causaría un caos tremendo. Irán tiene capacidades militares importantes en cuanto a misiles y a cerrar el estrecho de Ormuz. También tiene aliados en toda la región que podrían hacer un gran daño a EE UU y sus aliados. Una guerra causaría terribles pérdidas de vidas. Pero la acción militar por parte de Washington será un enorme regalo para el amigo de Trump, Netanyahu. Esta crisis probablemente ayude a Netanyahu en las elecciones. Y Trump está desesperado por una “victoria” en política exterior. De momento, su política exterior ha generado un fiasco detrás de otro. Con su popularidad hundiéndose en EE UU, podría calcular que una acción militar le reponga algo de respaldo popular en el corto plazo, incluso sabiendo que el público no tiene apetito para otro involucramiento militar. Y no parece que haya nadie en su Administración capaz de plantar a Trump y decirle que una guerra en la región sería una completa locura.

¿Está Arabia Saudí interesado en probar a EE UU que el causante fue Teherán?

Los saudíes ya han acusado a Irán de estar detrás de los ataques. Este episodio es humillante y profundamente conflictivo para Riad. Su guerra en Yemen va muy mal. Los saudíes, a pesar de su enorme gasto militar, han sido incapaces de derrotar a un adversario mucho más débil, incluso con respaldo de EE UU y de Emiratos Árabes Unidos. Han demostrado ser completamente ineptos en frustrar este último ataque. Esto ha expuesto la poca fiabilidad de su sistema de defensa de misiles Patriot, que falló totalmente en protegerlos del ataque con drones y misiles de crucero. Acusar a los iraníes no solo se dirige a su principal enemigo en la región, sino que les ayuda a salvar la cara. Por lo menos, podrán decir, fueron los poderosos iraníes y no los débiles yemeníes. Pero también indica claramente cómo de vulnerable será Arabia Saudí si comienza una guerra más amplia en la región. No solo los saudíes serán vulnerables, también lo será la flota estadounidense en Baréin y todos los intereses americanos y aliados por toda la región. Trump creó el caos en la región cuando se salió del tratado nuclear JCPOA. Ahora su completa incompetencia ha puesto a toda la región en riesgo. A pesar de quién fuera el responsable, no se debe permitir que escale aún más. Rusia, China y los europeos están pidiendo diplomacia. Esto es lo que se necesita desesperadamente no las amenazas de “cargado y preparado” y las venganzas ojo por ojo con las inevitables escaladas.

Donald Trump ha dicho que Estados Unidos estaba “cargado y preparado” para contraatacar. ¿Veremos un ataque como el que se produjo en Siria?

Podría ser un ataque de misil de crucero como el que vimos contra Siria, incluida la anunciada a bombo y platillo “madre de todas las bombas”. O podría ser mucho peor. Durante la Administración de George W. Bush, los planes de guerra que se bocetaron incluían el uso de armas nucleares. ¿Quién sabe que estarán conjurando Trump y los que le rodean? Fue Trump quien preguntó para que servía tener armas nucleares si no eran capaces de usarlas. Fue la Revisión de la Postura Nuclear de 2018 de Trump la que bajó el umbral para usar armas nucleares. Fue Trump quien rompió el Tratado INF y amenaza con renovar el Nuevo tratado START, posiblemente desencadenando una nueva carrera armamentística nuclear. Y fue Trump quien se ha embarcado en una nueva generación de armas nucleares más pequeñas y utilizables. Usar armas nucleares en la región sería una locura, pero nadie ha acusado a esta Administración de sensatez. Incluso un ataque a gran escala convencional tiene potencial para desatar sufrimiento y un caos tremendo. Solo podemos esperar a que las cabezas más frías prevalezcan y que finalmente podamos algún gesto para restaurar o mejorar el JCPOA, eliminar las sanciones estadounidenses contra Irán, cortar las relaciones con todo tipo de extremistas de todos los bandos de la región y usar esta crisis como un primer paso de cara a lograr el tipo de unidad que puede ayudar a resolver las peligrosas crisis a las que se enfrenta la humanidad en un tiempo en el que el Boletín de los Científicos Atómicos ha desplazado las manillas del Reloj Doomsday (el reloj del apocalipsis) a 2 minutos antes de la media noche (las 23:58) y la realidad puede ser incluso más inquietante que eso.

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