Primarias

La oposición venezolana busca a un rival electoral contra Maduro

María Corina Machado, favorita en las primarias para elegir al candidato a las presidenciales de 2024

El opositor Henrique Capriles vota en las elecciones primarias de la oposición hoy, en Caracas (Venezuela)
El opositor Henrique Capriles vota en las elecciones primarias de la oposición hoy, en Caracas (Venezuela)Rayner PeñaAgencia EFE

Sin apoyo del Estado y solamente contando con la activación ciudadana, la oposición venezolana cumplió con el desarrollo de las elecciones primarias para escoger su candidato presidencial para 2024. Tras meses de amenazas oficiales sobre una posible suspensión del proceso por vía judicial, las votaciones se iniciaron a las 8 de la mañana, hora local.

La oposición organizó un proceso «autogestionado», con papeletas para rellenar a lápiz y recuento manual en lugares donde se agrupaban hasta 23 centros electorales habituales. Eso ocasionó largas colas y retrasos en la instalación de las mesas.

Aun así, los electores opositores manifestaban querer votar sin importar esas dificultades. «El Gobierno nos ha querido silenciar y no nos ha dejado tener elecciones libres desde hace mucho tiempo. Estamos demostrando que queremos expresarnos y tenemos compromiso democrático», dijo Rafael Torres, un voluntario en un centro electoral en el oeste de Caracas.

La mayoría de candidatos en competencia resaltaron la masiva participación. La candidata Tamara Adrián dijo que «los pronósticos se quedarán cortos», mientras que Andrés Caleca declaró que Maduro debería comenzar a «hacer sus maletas». La aspirante María Corina Machado, virtual ganadora del proceso, según todas las encuestas, pedía mantener el entusiasmo durante todo el día, pues «tarea no está hecha».

El abanderado socialdemócrata Carlos Prosperi reiteró sus críticas al proceso, que ha ventilado desde tres días antes. Dijo que hubo irregularidades en la apertura de las mesas y denunció retrasos por parte de los organizadores del proceso en la entrega del material electoral. El candidato antes había declarado que su reconocimiento a los resultados estaba condicionado a la pulcritud del proceso, quizás el único opositor en sembrar duda sobre las primarias.

Las personas colmaron centros electorales en zonas de clase media, pero también en sectores pobres, donde las colas se vieron serpenteando por las calles. En las distintas regiones también se notó la participación masiva, aunque buena parte de su registro ocurrió solamente por redes sociales y medios de comunicación por internet, visto que los medios de señal abierta estaban impedidos de hacer cobertura.

El Gobierno, a través del ente regulador, «sugirió» a la radio y la televisión ignorar el proceso, pues «no está avalado por el Consejo Nacional Electoral», denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

En algunos lugares de Caracas y en el interior del país hubo actos de violencia por parte de personas no identificadas. Lanzamiento de bombas lacrimógenas, robo de material electoral, agresiones a centros electorales y amenazas de persecución a testigos del proceso se registraron desde el sábado. También hubo lugares donde se hubo presiones de concejales, alcaldías y demás instituciones manejadas por el chavismo.

Al cierre de esta edición, el proceso aún se desarrollaba en todo el país. El cierre de mesas estaba esperado para las 4 de la tarde, hora local, pero los centros se mantendrían abiertos hasta que hubiese personas esperando en la cola.

En el exterior, la votación se desarrolló en casi 80 ciudades, incluyendo Madrid y Barcelona. España fue el país con mayor cantidad de electores registrados para votar.