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Psicología
A los griegos les debemos mucho más que términos médicos, yogures cremosos o una lista interminable de prefijos. La Antigua Grecia es la cuna de nuestra civilización y, como confirmó el Renacimiento, gran parte de lo que sabemos nos ha llegado a través de ellos a lo largo de los siglos. Aunque no sepamos identificarlo porque ya lo hemos asumido como propio, miles de conceptos y formas de pensar del día a día nos vienen de entonces.
Fueron capaces de concebir formas de crear esculturas, sátiras, música y numerosos avances científicos en un momento en el que ni siquiera contaban con tecnologías tan avanzadas como los microscopios. Sus contribuciones al conocimiento universal fueron inmensas, y muchas investigaciones actuales confirman y son deudoras de pensadores.
Aún seguimos invocando las palabras de los grandes pensadores como máximas figuras de autoridad. Si bien los hubo muy sabios, en algunas ocasiones la forma en la que trataban de ordenar el mundo que no comprendían, a la luz de toda la información que hoy conocemos, resulta más que chocante. Como aquella teoría sobre el origen de la vida de Anaxágoras, que sugería que los humanos venimos del interior de unas antiguas bestias marinas que explotaron, liberándonos en tierra.
En el día de hoy, sin embargo, trataremos una teoría que podría decirse que fue precursora de la psicología en cuanto a querer buscar una fundamentación lógica y medible de la conducta humana. Se la debemos a Hipócrates, que algunos han llegado a considerar el padre de la medicina occidental tal y como la concebimos.
Para el juego de hoy, aunque sea un tanto diferente a lo que les tenemos acostumbrados, les pediremos que traten de seguir el razonamiento de Hipócrates, uno de los hombres de ciencia más importantes de la historia conocida. Según éste, el cuerpo humano se compone de cuatro sustancias básicas, y de sus proporción depende el carácter del espíritu y la aparición de enfermedades.
Así, la corriente de pensamiento iniciada por Hipócrates, conocida como 'teoría de los humores', divide a las personas en cuatro grandes grupos por su carácter, y cree que éste viene determinado por las sustancias que predominen en nuestro cuerpo. Deberán identificar con cuál de los cuatro arquetipos se sienten más identificados, y entonces conocerán qué pensarían los antiguos griegos sobre ustedes.
Se relaciona con el elemento del agua y el invierno. Su carácter viene determinado por una preponderancia de la flema, que les convierte en personas relajadas, tranquilas, algo frías. Se dice que tienen gustos sencillos y que, a pesar de un fuerte sentido de la justicia, les cuesta comprometerse.
Se relaciona con el elemento de tierra y el otoño. Su carácter viene determinado, según Hipócrates, por la mayor presencia de la bilis negra (hígado). Esto les hace desarrollar un carácter analíticos, bastante calculador y algo solitario. Suelen ser personas inestables, olvidadizas y distraídas, aunque bastante creativas.
Se relaciona con el elemento de aire y la primavera. Su carácter se debe al peso que tiene en él la sangre. Su personalidad es, por norma general, alegre, optimista y muy sociable. Tienen un gran sentido del humor, y suelen transmitir mucha confianza al resto, aunque su pasión en algunas ocasiones les haga perder los estribos.
Se relaciona con el elemento de fuego y el verano. Su carácter estar marcado con la bilis amarilla (vesícula biliar), y tiene a ser fácilmente irritable. Son personas poco pacientes, que toman decisiones rápido, y siempre buscar ir a más. Son ambiciosas y extrovertidas, aunque algo egoístas, les cuesta pensar empáticamente en las consecuencias de sus actos.
Si no se juega o realiza alguna clase de entretenimiento, el cerebro se atrofia, es como un músculo que no se trabaja y queda débil por el desuso. Por este motivo, no deben verse jamás como una pérdida de tiempo, imagínese un test visual como una "flexión mental".
Un error muy común entre la gente muy ocupada es no permitirse un momento de desconexión del estrés y la responsabilidad. A través de los pasatiempos se estimulan ciertas áreas cerebrales. Además de un entretenimiento, son una buena forma de dar rienda suelta a la mente para concentrarse en otra tarea, refuerce nuestras capacidades mentales de agudeza o intuición.
Otros grandes beneficios de los pasatiempos son los siguientes:
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