El arte de la puntualidad

¿Eres de los que van siempre a contrarreloj? Las personas puntuales gestionan mejor su tiempo y cumplen con todo de manera más eficaz.

El tiempo es oro US

Todas tenemos una amiga que siempre llega tarde. Y si no la tienes es que eres tú, como diría La vecina rubia. Llegar tarde como costumbre es una falta de educación y una muestra de desinterés y falta de respeto hacia la persona que nos está esperando.

Incluso ahora, en pleno confinamiento, todos conocemos a esa persona que se une tarde a la video llamada o que te tiene pegado al teléfono aunque dijo que te llamaría a las seis. ¿Sabes lo más importante? Nadie tiene derecho a hacerte esperar, pues te está robando algo muy valioso que no tiene vuelta atrás: tu tiempo.

Alguien dijo que el tiempo es más valioso que el dinero ya que siempre podrás ganar más dinero pero nadie te puede regalar más tiempo del que tienes. La puntualidad es uno de los hábitos de las personas exitosas pues habla del compromiso y del valor que damos a la otra persona.

Además, llegar tarde puede hacer que boicotees tus proyectos. Si te retrasas en la exposición de un trabajo o en una entrevista de trabajo, a los nervios naturales añadirás estrés y ansiedad, y seguramente tengas más probabilidades de fastidiarla. Siendo puntual es más fácil ganarse el respeto y la aceptación de la gente.

Shakesperare decía que es mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde. Ser puntual es un valor que se puede convertir en una de nuestras cartas de presentación que mejor nos defina.

Una persona puntual define su comportamiento de una forma muy positiva, y es que las personas responsables suelen ser puntuales en todos los aspectos de su vida, ya sea en el trabajo o a la hora de quedar con la familia. Decía Thomas Chandler Haliburton que “la puntualidad es el alma de los negocios”.

Si por el motivo que fuera sabes que vas a llegar tarde, avisa con un mensaje en el móvil que te retrasas y da siempre un tiempo estimado de espera. Aunque al llegar te vuelvas a disculpar, la persona que te está esperando te lo agradecerá. Eso sí, siempre y cuando no sea lo habitual, pues hay auténticos expertos en las excusas y a esas personas no se las suele creer demasiado.

En España tenemos una norma no escrita de diez minutos de cortesía en los que la impuntualidad puede ser aceptable y deberíamos irla eliminando de nuestra vida. Ofrecer ese tiempo extra no es más que premiar al impuntual e incluso castigar a todas aquellas personas que sean esforzado por llegar a tiempo. Es posible que esas personas puntuales hayan dejado a algún familiar enfermo en casa, o tengan solo media hora de pausa (por ejemplo) y esos diez minutos le van a sentar como una auténtica grosería.

¿Qué dice de ti la impuntualidad?

Hay personas que piensan que llegar los últimos les confiere personalidad y elegancia; que es un signo de distinción y que hay que esperarlos “porque ellos lo valen”. Existen aquellos que se hacen esperar incluso cuando se acude a su despacho, creyendo así quedan la sensación de ser más importante o estar muy ocupado. Realmente, son unos prepotentes que creen poder ponerse por encima de quien espera.

Ser impuntual no es más que una manera de llamar la atención. Que te recuerden por no llegar nunca a la hora te define como una persona insegura, falta de carácter, vaga, sin control personal e incluso puede hacer que se resientan tus relaciones sociales. ¿Esto es una exageración? Haz memoria y piensa en ese amigo que siempre llega tarde y al que estáis harto de esperar el resto de miembros del grupo.

Llegar tarde al trabajo puede ser motivo de despido

¿Cómo ser más puntual?

1.Planifica tu tiempo. Tener un reloj y una agenda hará que no te olvides nada y puedas cumplir con todas tus tareas. La planificación es una de las formas más efectivas de controlar tu tiempo y hasta conseguir ratitos extra para ti.

2.¿Por qué eres impuntual? Reflexionar sobre las causas que te llevan a ser impuntual es fundamental para cambiar la actitud. Si siempre llegas tarde al trabajo seguramente es que no eres muy feliz en él. Si te cuesta mucho levantarte, prueba a apagar el móvil antes o ponte una hora límite para ver series. ¿Qué procastinas demasiado? Prueba a alternar tareas tediosas con ratos de premio.

3. Engaña al reloj. Esta es una de las técnicas con mayor éxito entre los impuntuales; consisten en adelantar 10 o 15 minutos la hora de todos los relojes y regirse por ese horario. Por supuesto, no vale estar pensando en la hora que es realmente y que cuentas con un tiempo extra porque entonces llegarás más tarde que nunca.

4.Adelanta acontecimientos. Durante la cuarentena hay que hacer cola para entrar a los supermercados, respetando medidas de seguridad y aforo. No dejes la compra para los diez minutos antes del cierre porque seguramente no entres. Si tienes que entregar un trabajo antes de las 23.55 del día, no esperes a subirlo justo a ese momento porque es cuando aparece el dichoso Murphy que hará que se estropee el wifi, haya un apagón de luz o el gato salte encima del botón de off.

5. No te plantees llegar a tiempo, plantéate llegar antes. Aunque sea una llamada a las 10 horas por Skype, ten encendido el ordenador a las 10.45 y comprueba que tienes batería.

6. Levántate temprano. Remolonear en la cama, poner muchas alarmas… son señales de que empezarás tu día tarde y mal. Si al menos dejas preparado la noche anterior la ropa que te vas a poner o lo que necesitas, ganarás algunos minutos de oro.

7. Nunca sabes el significado de la puntualidad hasta que llegas tarde a la vida de alguien.