Por qué España y el mundo de la moda siguen necesitando el 8 de marzo

Hablamos con dos mujeres que luchan en su día a día por que el feminismo sea algo más que una moda

Hablamos con dos mujeres que luchan en su día a día por que el feminismo sea algo más que una moda
Hablamos con dos mujeres que luchan en su día a día por que el feminismo sea algo más que una moda FOTO: Chanel

Declarado internacionalmente como el ‘El Día de la Mujer’, la fecha del 8 de marzo, también conocida como 8M, sigue siendo un hito clave en el calendario de reivindicaciones sociales y culturales en todo el mundo. Si bien hay que reconocer que es algo que ha tardado en llegar a nuestro país, en los últimos tiempos España parece haberse puesto al día, al menos en cuanto a manifestaciones se refiere. Pero, ¿y en la práctica? ¿Realmente hemos avanzado todo lo que debemos? ¿Podríamos considerar el 8M más como un gesto simbólico que como algo necesario? Hemos querido saber la opinión de primera mano de dos mujeres que siguen luchando día a día porque el feminismo sea algo real y no solo aspiracional.

Rebeca Marín Fraile es una de esas periodistas curtidas en todo tipo de situaciones y medios que en 2019 decidió lanzarse a publicar el libro ‘Este Libro es un Coñazo’ sobre el machismo que esconde ciertas palabras de nuestro lenguaje y del que muchas veces no somos conscientes. Sobre la pregunta de sí sigue siendo necesario que hombres y mujeres salgamos a la calle el próximo 8 de marzo, Rebeca lo tiene muy claro: “El 8 de marzo sigue siendo esencial. Las mujeres siguen muriendo a manos de hombres cada día, las cifras lo avalan, 1.130 víctimas mortales desde 2003. Y sí, es violencia machista y no doméstica porque se ejerce de hombres hacia las mujeres. En muchos países seguimos siendo ciudadanas de segunda. En definitiva, porque cada día se hacen avances, pero queda mucho camino por recorrer. A nivel laboral, por ejemplo, acabamos de concluir la semana del arte en Madrid, en este sector es palpable la diferencia de presencia femenina en el tejido artístico institucional. Las mujeres sólo representan el 27% del catálogo de las galerías, sus trabajos valen menos y se tiende a comprar obra de ellos porque es más rentable. En mi mundo, la televisión, seguimos viendo como ellas, en muchas ocasiones, son las que ejercen de azafatas de ellos, que dirigen el cotarro”.

Irene R. Massia, diseñadora tras la firma Cherry Massia coincide con Rebeca en la grave situación de la violencia machista. También nos cuenta que la desigualdad de género en el ámbito laboral es un hecho. No hace falta ni decir que estadísticamente nos pagan menos, nos valoran menos y ocupamos menos puestos de poder que nuestros compañeros. Desde mi punto de vista, en mi campo, el diseño de moda pasa como con la cocina. En mi escuela había muchísimas más alumnas que alumnos, sin embargo cuando pensamos en diseñadores reconocidos la mayoría de los nombres que se nos vienen a la cabeza son masculinos.

Respecto a qué podemos hacer por el feminismo más allá del 8M, Irene insiste en la necesidad de generar redes sólidas de apoyo entre mujeres, hacer más hincapié en la educación, vencer el tema de los estereotipos, trabajar en una igualdad real de oportunidades y un largo etcétera.

Para Rebeca, el camino a seguir para conseguir la tan demanda igualdad está más que claro: ser feminista es querer la igualdad entre hombres y mujeres, nada que ver con guerras entre hombres y mujeres o supremacías absurdas. No nos dejemos contaminar por los que manchan la palabra feminismo y la utilizan en su propio interés. El feminismo es parte esencial de una democracia y debería inculcarse como el resto de valores en las escuelas. Una sociedad más feminista es una sociedad más igualitaria, una sociedad mejor. Y a eso deberíamos aspirar todas y todos.