5 claves en la transición hacia la sostenibilidad en la moda

Estas son las novedades que tienes que conocer para entender el panorama actual

5 claves en la transición hacia la sostenibilidad en la moda
5 claves en la transición hacia la sostenibilidad en la moda FOTO: PEXELS

Para poder alinearse con las nuevas normas que van a ir imponiéndose en el fast fashion, las marcas están trabajando en pilares estratégicos que les ayudarán en este cambio. Desde la cadena de producción hasta la innovación en materiales, la moda se adelanta a la norma y abre su propio camino. Estas son las novedades que tienes que conocer para entender el panorama actual (y el futuro).

1. En busca de aliados

Las marcas de moda no quieren (o pueden) estar solas en esto. Grandes firmas están invirtiendo millones de dólares en start ups que trabajan implementando a la cadena de producción soluciones sostenibles en el sector. Muchas veces, la necesidad de las marcas se ve acotada por unos sobrecostes en i+D, así que la opción de crear relaciones a largo plazo con expertos en la materia se convierte en la solución más rápida y barata.

2. Hola a las fibras bastas

La industria quiere dejar de ser tan dependiente de materias primas como el algodón (textil con mayor aumento de precio) y las fibras sintéticas (fabricadas con base de petróleo y difíciles de reciclar). Las fibras bastas como el lino, cáñamo, radio y yute forman parte de prácticas agrícolas regenerativas, por lo que su cultivo causa un menor impacto ambiental. Además, su reciclaje y producción es mucho más sostenible que los de los materiales tradicionales.

3. Mentalidad circular para todos

Aunque a priori su modelo de negocio no se lo permita, el fast fashion trabaja para alinearse con la mentalidad circular. Eso sí, las marcas no deberían apostar todo a la circularidad, ya que esta solo es uno de los cambios que debe presentar la moda: “Los buzz words tienden a distraer a la industria haciendo pensar que esa o aquella debe ser la única solución que salvará a la industria, cuando en realidad es parte de una solución más grande: control del tratamiento del agua, el correcto manejo de los químicos, la educación al consumidor de cómo reciclar la prenda…”, subraya Neliana Fuenmayor, CEO de A Transparent Compan.

Aquí, el ecodiseño se convierte en la llave que abre la puerta hacia una moda sostenible real. El origen de la prenda es la clave para poder reciclarla o no, lo que hace posible o no su propia circularidad.

4. El as en la manga: la tecnología

La tecnología se convierte en el mejor amigo de la moda en esta transición. “La tecnología es la clave y el fast fashion tiene el capital para invertir en las nuevas innovaciones, para más tarde poder llevarlas al próximo nivel de escalabilidad”, afirma Fuenmayor. ¿Su punto fuerte? La transparencia que se consigue comunicar: en los materiales, cadena de producción y verificación de autenticidad de los productos. De entre todas estas tecnologías, el blockchain es el verdadero santo grial. Esta gran cadena de bloques facilita a la moda poder trazar sus prendas (y todos sus componentes de fabricación), creando un carné de identidad transparente y para siempre. Mediante un QR, por ejemplo, los clientes pueden consultar toda la información (verdadera) de la prenda.

Además, un nuevo mundo virtual ya ha aterrizado en el sector. El metaverso se ha convertido en una realidad paralela donde la producción de ropa no contamina. Transgresor y sostenible, este dos en uno abre un mundo de posibilidades para la moda del futuro.

5. Ser éticos también es ser sostenibles

Seguro que recuerdas escándalos relacionados con la falta de ética en el fast fashion. Con capítulos así, la conciencia sobre los derechos humanos y ética de las prendas empezó a formar parte no solo del debate público, sino también de acciones políticas. Por ejemplo, en Alemania se obligará a las marcas a desarrollar sistemas que puedan identificar la violación de derechos humanos básicos a lo largo de la cadena de producción.

El futuro es alentador: el fast fashion tiene un nuevo papel. Ahora, este actor tendrá que obedecer a las nuevas regulaciones, obligatorias y sujetas a penalizaciones monetarias. Pero, debemos seguir teniendo claro que la realidad para el sector no es otra que la de la unión: “El slow and fast fashion se necesitan entre sí, mantienen una relación simbiótica. Juntos deben diseñar las soluciones como una industria de la moda global”, asegura Fuenmayor. ¿Por qué? Principalmente, porque como la vida, esto también consiste en un juego entre el ying y el yang, un juego donde la moda rápida necesita las innovaciones de la moda sostenible (y su agilidad) y la moda sostenible necesita el know-how de una moda rápida asentada y dueña del mercado. Quizá el verdadero juego empieza ahora: colaborando entre todos.