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El agua, el viento y el frío no empañan la ilusión de los Reyes

Pese a la climatología adversa, ciudades y pueblos recibieron con los brazos abiertos a Sus Majestades de Oriente

  • El Rey Melchor saluda desde su carroza, protegido bajo un paraguas de la incesante lluvia que cayó en Valladolid
    El Rey Melchor saluda desde su carroza, protegido bajo un paraguas de la incesante lluvia que cayó en Valladolid / Rubén Cacho/Ical
Valladolid.

Tiempo de lectura 4 min.

05 de enero de 2018. 21:01h

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R. Ortega.  Valladolid. 6/1/2018

El agua, el viento y el frío han protagonizado este año la llegada de los Reyes Magos a nuestra Comunidad. Algo que hacían no solo en camellos sino también a través de distintos medios de transporte, como una avioneta, aterrizando en el aeródromo de El Fresno, en el abulense Valle de Amblés, e incluso en barco, como ocurría en la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, surcando las aguas del Canal de Castilla.

Si bien, esta climatología adversa no lograba empañar la ilusión con la que las familias y especialmente los niños vivieron esta festividad. Decenas de miles de personas siguieron con alegría y emoción las cabalgatas que se celebraban en ciudades y pueblos de Castilla y León, más rápidas que en otros años.

Sólo en Zamora tuvo que suspenderse la Cabalgata por la incesante lluvia que cayó casi todo el día, lo que provocó que Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieran que guarecerse en el salón de plenos del Ayuntamiento para recibir las cartas de los niños con sus peticiones de regalos, y repartir hasta 60.000 piruletas sin gluten y sin lactosa que pensaban repartir por las calles.

Valladolid acogía el desfile más numeroso, con ocho carrozas y más de 800 personas, entre artistas locales y figurantes, que participaron durante un recorrido, que no llegó a la hora de duración, por la fuerte lluvia que caía en ese momento, que contó con un gran espectáculo de luz.

Un dragón, un triciclo navideño, seis caballos de luz, vehículos clásicos descapotables y dos zancos galácticos protagonizaban la cabalgata de Salamanca, que arrancaba con quince minutos de retraso por la lluvia, pero marcada por la felicidad de los más pequeños de la casa a la hora de recoger los más de 4.000 kilos de caramelos que lanzaron Sus Majestades de Oriente y su séquito desde las carrozas. Entre lo negativo, lamentar que la Agrupación Musical La Expiración no pudo actuar por la meteorología.

En León, miles de personas siguieron el desfile por las principales calles del centro de la ciudad en el que concurrieron más de 350 figurantes y diez carrozas, con espectáculos teatrales y el reparto de más de 252.000 piruletas, aptas para celíacos. Antes de subirse a las carrozas, Gaspar, Melchor y Baltasar hablaron con el alcalde, Antonio Silván, para pedirle empleo para los leoneses y la erradicación de la violencia machista.

En Ponferrada, como novedad, desfilaron motoristas escoltando a Sus Majestades, mientras que en Burgos participaban en la cabalgata extraños personajes y animales llegados de Oriente, además de duendes y la Gran Osa Nanuk, reina de los osos polares, que hicieron las delicias de los más pequeños.

Y en Segovia, la marioneta luminosa Dundu, de cinco metros de altura, como homenaje al arraigo de los títeres en la ciudad, desafiaba también a la lluvia y el frío y desfilaban al son de tambores, trompetas y clarinetes.

Fueron, en definitiva, espectaculares desfiles, llenos de magia y color, marcados también por la ausencia de incidentes en todos ellos.

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