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Cataluña

«Solo nos faltaba que Colau pusiera un 'striptease' en Las Ramblas»

Los vecinos se rebelan contra el local de este tipo más grande Cataluña, de 800 metros cuadrados, en el emblemático paseo barcelonés, que abrió el jueves con licencia municipal

De momento, el Dollhouse contará con trece bailarinas. En el centro la directora artística, Chiqui Martí
De momento, el Dollhouse contará con trece bailarinas. En el centro la directora artística, Chiqui Martílarazon

Los vecinos se rebelan contra el local de este tipo más grande Cataluña, de 800 metros cuadrados, en el emblemático paseo barcelonés, que abrió el jueves con licencia municipal.

En la noche del miércoles se inauguró en el número 17 de La Rambla de Barcelona el Dollhouse, el mayor club de «striptease» de Cataluña, y que ya antes de su puesta en marcha ya había recibido numerosas críticas, por diversos motivos. La más importante es la que hace referencia a la situación del emblemático paseo bajo el mandato de Ada Colau.

El Dollhouse de momento es un club de pago en el que trabajan trece bailarinas, bajo la propiedad de Hans Dieter Otto. Explicó que la entrada cuesta 20 euros, lo que da derecho a dos cervezas, y en el caso de un baile privado son 40 euros. Son en dependencias privadas pero con cortinas semi transparentes, ya que no se permiten en el interior del local las relaciones sexuales. El establecimiento tiene casi 1.000 metros cuadrados, y la dirección artística va a cargo de la popular bailarina Chiqui Martí. «El strip club de tus sueños», reza la web del club. Sin duda lo será para los miles de los protagonistas del turismo de borrachera barcelonés y para incontables despedidas de soltero. Sin embargo, la opinión de los vecinos del establecimiento es muy diferente.

El presidente de la Asociación de Vecinos de la calle de las Magadelenes, César Pozo, de forma muy explícita, explicó a LA RAZÓN sobre esta inauguración del club que «Colau se lo puede meter donde le quepa». «Estamos en desacuerdo total, en un 90 por ciento, es que no hace falta», añadió.

Se refiere a la degradación de La Rambla, con robos, vandalismo, incivismo y prostitución , y ahora encima un gran club de «striptease». Por ello, Pozo anunció que «habrá manifestaciones» contra el club, porque «la unión hace la fuerza».

El problema para ellos es que el local tiene la vigencia municipal, los papeles en regla, pero avisó de que trabajarán para retirar los permisos. «Tenemos fatal el Gótico, por el mantenimiento, las prostitutas y el ‘top manta’», insistió.

Respecto al descanso de los vecinos, o al ruido que puedan ocasionar los clientes, la verdad es que existe en la entrada una espaciosa habitación –el jueves muy bien decorada, con motivo de San Valentín–, que puede ayudar a reducir en parte las molestias. Otto aseguró que no se trata de un «peep–show» a la vieja usanza.

Desde los paradistas de la Rambla, Mònica Trias, comenzó explicando que «como mujer el asunto no me emociona demasiado», a lo que añadió que «ya tenemos suficientes despedidas de solteros». Muy crítica, denunció que «La Rambla está horrorosa».

Más allá de la apertura del Dollhouse, Trias denunció que «cada día nos cada día nos intentan robar motos, y cada día nos vienen a preguntar cinco o seis personas por la dirección de la comisaría de los Mossos en el barrio». «Esta no es la Rambla que queremos, antes era diferente, había más respeto, y se está degradando mucho con Colau».

Desde SOS La Rambla se indicó que «estamos escandalizados, decepcionados y alarmados». Se quejan de que el club va en contra de lo que se prometió, la diversificación del comercio, y de devolver el paseo a la actividad de los ciudadanos».