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“Somos los conejillos de indias del nuevo urbanismo de Colau”

La superisla de Sant Antoni gana adeptos pese a un mobiliario urbano de difícil comprensión

  • Una de las nuevas plazas que componen la superisla
    Una de las nuevas plazas que componen la superisla /

    Miquel González/Shooting

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

21 de julio de 2019. 20:25h

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David J. Fernández Barcelona. 21/7/2019

Cuando la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, empezó a poner en marcha su proyecto de supermanzanas, o superislas, en Poblenou, la idea suscitó tantos elegios como críticas. Peatonalizar manzanas del Eixample puede ser del agrado de los vecinos pero complicar la vida a vehículos y comerciantes. El proyecto, sin embargo, fue calando y Colau arrasó entre los vecinos afectados en las pasadas elecciones municipales. Mientras, la supermanzana de Sant Antoni comenzaba a cobrar forma hasta el punto que buena parte de ella ya está abierta al público. En esta ocasión, sin embargo, Colau ha decidido elevar el listón urbanístico hasta descolocar a los vecinos. “Es muy bonita, sí. Y estamos contentos, pero tenemos la sensación de ser una especie de conejillos de indias del nuevo urbanismo”, explican Carmen y Javi, vecinos de la calle Parlament.

Así las cosas, los vecinos ya pueden disfrutar de la primera fase de la ampliación de la supermanzana de Sant Antoni. Después de pacificar los entornos del mercado, ahora se han terminado las obras que prolongaban la reforma hasta la calle del Comte Borrell, entre Manso y la avenida del Paralelo. También se ha reurbanizado el cruce entre Borrell y Parlamento. Una vez pavimentados estos tramos e instalados los nuevos elementos del mobiliario urbano y las jardineras, el público pudo acceder libremente a la zona.

Javi insiste: “He pasado tiempo estudiando los nuevos elementos urbanísticos y no hay manera. No lo entiende. Especialmente esa especie de flechitas amarillas que hay pintadas por el suelo. ¿Para qué servirán?”. No es el único. Dani, vecino de la calle Sepúlveda, opina lo mismo: “Quizás sea para llamar la atención de los coches o simplemente no tienen ningún sentido y son meramente decorativas”. A su juicio, el gran reto pasa porque peatons, ciclistas y conductores se acostumbren al nuevo espacio. “Todavía es fácil ver a coches que circulan a demasiada velocidad por aquí”.

La primera parte de la ampliación de la supermanzana ofrece más espacios de estancia a los vecinos, con sillas y bancos para sentarse, además de juegos infantiles para los más pequeños. También hay más verde, después de que se hayan instalado jardineras con vegetación.

La pacificación de las vías permite que el peatón recupere un espacio que antes se destinaba al coche. También busca reducir los niveles de contaminación generada por los vehículos. La ampliación de la supermanzana a Comte Borrell ha dejado sólo un carril de circulación para los coches. Para Dani es precisamente lo más destacable de la reforma: “Da gusto ver cómo los vecinos se han apropiado del espacio, especialmente en esta intersección que ya es una plaza en todos los sentidos”.

Desde hace poco más de un mes, los vecinos ya pueden disfrutar de la nueva ampliación, pero lo cierto es que algunos barceloneses ya hicieron suya la supermanzana de Sant Antoni antes de que las obras estuvieran terminadas. Hacía días que los bancos y las sillas del nuevo espacio ya estaban ocupados por decenas de personas, a pesar de los elementos de obra que cerraban el paso.

Tras la finalización de la primera parte de la ampliación de la supermanzana de Sant Antoni, ahora los vecinos esperan que terminen las obras de pacificación de la calle Comte Borrell entre la Gran Vía y Floridablanca, así como las de la calle de Tamarit , entre Viladomat y Calabria. Estos trabajos van con retraso y según el Ayuntamiento prevé que terminen este mismo mes.

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