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Los dos niños hallados muertos en la casa de Villajoyosa tenían cuchilladas en la espalda

  • Agentes de la Guardia Civil y de la policía de criminalística ante la casa rural de Villajoyosa (Alicante)
    Agentes de la Guardia Civil y de la policía de criminalística ante la casa rural de Villajoyosa (Alicante)
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

01 de julio de 2015. 11:10h

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Madrid. 30/6/2015

Lo que desde ayer por la mañana y hasta bien entrada la tarde se pensó que era una explosión en una casa rural en Villajoyosa (Alicante) fue realmente un brutal crimen. El fuego se desencadenó a eso de las diez y media de la mañana, pero los macabros acontecimientos que precedieron a las llamaradas, tras las que hubo una explosión, ocurrieron antes. Se encendían entonces todas las alarmas. Hasta el lugar de los hechos acudieron bomberos y agentes de la Guardia Civil, entre otros. Allí, en el interior de la vivienda encontraron cuatro cuerpos sin vida. Ya nada se podía hacer por ellos, salvo averiguar lo que realmente había sucedido. Fue entonces cuando la agencia Efe avanzaba que los dos menores habían sido apuñalados.

Desde la Guardia Civil de Alicante ni se confirmaban ni se desmentían estos hechos. Pero, según pudo saber ayer LA RAZÓN, eran ciertos. «Los cuatro cadáveres presentaban signos de violencia. El hombre, de 38 años, tenía cortes en el cuello e incisiones superficiales en los antebrazos y varias heridas más. Pero todas ellas autolesivas», explicaron fuentes próximas a la investigación. El resto, las víctimas, tenían heridas lesivas. «Su madre, de 66 años, presentaba varios golpes fuertes en el cráneo y un corte profundo en el abdomen. Los dos menores estaban totalmente carbonizados y tenían heridas de navaja incisivas en la espalda», añadieron las citadas fuentes.

Y no sólo eso, en el interior de la casa rural calcinada los agentes encontraron: «navajas, cuchillos y un hacha», precisaron. Sobre si alguna de las heridas se hizo o no con el hacha o si el autor del crimen la utilizó para amenazar a las víctimas, las mismas fuentes explicaron «que se está analizando». En el interior de la vivienda también se encontró «una bombona de butano y garrafas de gasolina», añadieron.

Por eso «la principal hipótesis» que barajan los agentes de la Benemérita «es que el hombre –del que no se pudo averiguar si tiene o no antecedentes– hiriese y matase a las víctimas antes de provocar el incendio».

Sobre cómo empezaron las llamas, la investigación continuaba ayer abierta por lo que todavía falta por averiguar con qué se pudo originar, si con las garrafas de gasolina o con la bombona de gas, una de las primeras hipótesis que barajaron al principio los bomberos.

En cuanto a las tres víctimas, «la madre del presunto autor de los hechos era abuela del menor de siete años. En el caso del otro menor, se trata de una chica de 14 años que –según explicaron desde Guardia Civil de Alicante– no tenía vinculación sanguínea alguna con ninguno de los fallecidos. Es la hija de una mujer con la que el hombre tenía o tuvo una relación, pero no es su hija».

Qué hacía allí con ellos, es todavía una incógnita. Este hecho y otros muchos, como si usó o no el hacha, con qué presuntamente incendió la casa o si todas las víctimas estaban o no muertas antes de las llamas y de la deflagración, serán algunos de los aspectos que tendrá que esclarecer la investigación que lleva a cabo la Guardia Civil y que, al cierre de esta edición, continuaba abierta.

Un hijo y la hija de una novia

Y lo más posible es que siga así hasta juntar todos y cada uno de los cabos posibles de lo que inicialmente se pensó que había sido una tragedia y que, con el paso de las horas, y gracias a la ardua labor de los agentes, se fue esclareciendo como un brutal crimen. Un presunto asesinato de una madre, un hijo y la hija de una mujer con la que tuvo (o tenía) una relaciónperpetrado supuestamente por el hombre, que fallecía también en el interior de la casa rural. Una deflagración que, según los bomberos, provocó el derrumbe de parte del interior de la vivienda, de una sola planta, a pesar de que su estructura permanecía anoche en pie, con las paredes traseras exteriores tiznadas de negro por el humo causado por el incendio posterior al estallido.

La columna de humo alertó entonces a los conductores que en ese momento circulaban por la AP-7. Ni ellos, ni los bomberos, ni los agentes podían estimar a primera hora de ayer, nada más llegar a esa casa rural, que lo que allí había sucedido no era una tragedia natural, sino un nuevo caso de crónica negra en Villajoyosa, Alicante.

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