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¿Quién puede tocar a mi bebé?

  • En la naturaleza ningún mamífero deja que le arrebaten a su cachorro, lo protegen incluso con la vida. Para las madres humanas el bebé es su cachorro, es un sentimiento racional proteger a nuestra cría, poniéndonos a la defensiva cuando alguien lo toquetea y más aún si es una persona desconocida
    En la naturaleza ningún mamífero deja que le arrebaten a su cachorro, lo protegen incluso con la vida. Para las madres humanas el bebé es su cachorro, es un sentimiento racional proteger a nuestra cría, poniéndonos a la defensiva cuando alguien lo toquetea y más aún si es una persona desconocida /

    Kike Taberner

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de septiembre de 2019. 19:08h

Comentada
Cintia Borja Valencia. 7/9/2019

Esta semana vamos a hablar de un tema que crea cierto malestar a la gran mayoría de las madres. Por ello, a través de la vivencia de una madre, vamos a contar una conducta que es bastante normal en nuestra sociedad y que a las madres les gustaría hacer saber que les molesta. Por esta razón, y teniendo en cuenta que lo que no se dice no se sabe a no ser que seas adivino, desean expresar y dar a conocer sus sentimientos a través de este artículo.

«Yo que siempre me había considerado una persona amable. Estoy empezando, y muy conscientemente, a cambiar de actitud cuando voy acompañada de mis dos hijas por la calle. La mayor nació hace dos años y medio y la pequeña va a cumplir ahora cuatro meses. Y es que cualquier desconocido que me cruzo en mi camino se toma la confianza de tocarlas sin pensar si a ellas les apetece, o si a mí me puede incomodar, por no hablar de los riesgos sanitarios puede suponer en la más pequeña. Es cierto que la frecuencia con la que esto me está ocurriendo desde que nació la pequeña no es comparable a cuando nació la mayor.

Los primeros días después del nacimiento empecé a llevar a mi bebé en un capazo. Decidí cambiar la quinta o sexta vez que alguien metía la mano para tocarla. Empecé a llevarla en un portabebés pegadita a mí, a ver si así la gente (normalmente señoras) sentían algo de corte y la tocaban menos. Pues tampoco. En una ocasión tuve que parar la mano de una desconocida que iba a tocar la mejilla del bebé mientras íbamos en autobús. El colmo fue hace unos días cuando, mientras pesaba unos pimientos en un supermercado me di cuenta de que por detrás de mi una señora alcanzaba la mano del bebé y después de pedirle que dejara de tocarlo, me propinó un: «¡Estúpida!».

Soy consciente de que en esto de la crianza hay muchas formas de hacer y hay madres a quienes no les importa que toquen a sus crías, pero es importante que, al igual que como adultos nos respetamos en el trato, también lo hagamos con las niñas y niños, sus madres y padres. Yo me he sentido extremadamente incómoda durante estos meses tanto porque invadan mi espacio y el de mis hijas, como por tener que pedir que no las toquen.

En la naturaleza ningún mamífero deja que le arrebaten a su cachorro, lo protegen incluso con la vida. Para las madres humanas el bebé es su cachorro, es un sentimiento racional proteger a nuestra cría, poniéndonos a la defensiva cuando alguien lo toquetea y más aún si es una persona desconocida. Dando por hecho, desde luego, en todo lo que hasta ahora se ha explicado que siempre es con buenas intenciones.

Creo que no es necesario ir con un cartel colgado a modo de escaparate, que diga, «no tocar al bebé». Entiendo que es tentador querer acariciar a un bebé, pero estos son personitas frágiles y es normal que la madre se sienta intranquila ante una mano extraña que pretenda acariciarlo. Puede que cuando una no es madre piense que sea exagerado, y opine: ¿qué hay de malo en hacer una caricia a un bebé ajeno? ¡Si no voy hacerle nada malo! Por supuesto que las madres piensan que cuando una persona desconocida intenta acariciar a su bebé lo hace con la mejor intención. Por eso, como no quieren ser desagradables, se callan a pesar de desear que ningún extraño manosee y toquetee al bebé, ya que hay muchos virus y bacterias dando vueltas...

Muchas veces no somos conscientes de los «bichos» que se acumulan en nuestras manos, y no siempre se sigue una higiene de manos lo suficientemente adecuada, y lo último que desea la madre es que esos gérmenes caigan sobre su bebé.

En segundos se le abren muchos interrogantes a la madre: ¿Quien lo va a tocar está incubando algo y no lo sabe? La gran mayoría de infecciones se contagian en el período de incubación, cuando aún no se ven los síntomas. El riesgo de contagio en un bebé es alto, ya que su sistema inmunológico no está del todo desarrollado, y por lo tanto, es más susceptible a muchos patógenos y a contraer enfermedades.

Por ello hay que mostrar responsabilidad a la hora de acariciar a un bebé ¡Por la salud y el bienestar de nuestros pequeños! Además, si como adultos no nos gusta que invadan nuestro espacio personal, quizás no estaría mal pensar que al bebé tampoco le gusta.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es

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