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Cómo mejorar la eficiencia energética de nuestra casa y por qué

Podemos reducir la factura de luz con algunas medidas sencillas de implementar que, además, redundan en un ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero

Eficiencia energética

Purgar radiadores, revisar la caldera o el aislamiento de ventanas y persianas… El frío y las bajas temperaturas traen consigo la puesta en orden de los equipos que generarán (o conservarán) el calor en nuestra casa durante el invierno. Pero, a veces, nos olvidamos de que existen pequeños gestos que ayudan a mejorar la eficiencia energética de nuestros hogares, como reducir nuestro consumo aislando nuestra vivienda, estudiar qué tipo de contrato energético tenemos o o electrificar instalaciones de gas.

Y así, ¿qué es ser eficiente energéticamente? «La eficiencia es consumir menos. Parece algo obvio, pero en realidad es el paso más importante que debemos realizar antes de pasar a pensar en reducir los costes», afirma Simón Giménez Rodríguez, director del mercado doméstico de Endesa X, empresa de servicios energéticos del grupo Endesa.

Simón Giménez Rodríguez
Simón Giménez Rodríguez

Los beneficios del ahorro energético, apunta, van más allá de lo económico. «La eficiencia energética es un triángulo: cada vez que reduzco mi consumo, reduzco mi factura y contamino menos». También funciona al revés: para emitir menos emisiones, reduzco mi consumo y, por ende, mi factura. «Es un triángulo que se va retroalimentando. Quizá no comience a partir de una preocupación medioambiental sino económica, pero, en cualquier caso, el planeta es un aspecto primordial a tener en cuenta».

El primer paso: entender nuestro consumo

FOTO: Alberto Ortega Europa Press

Conocer el origen de los gastos energéticos es un paso indispensable para ser más eficientes. «Si queremos gastar menos, primero tenemos que saber qué consumimos, dónde, de qué fuentes y cuánto. Si yo te pregunto cuántos kilovatios/hora gastas al mes, ¿sabrías responder? Probablemente, no. Por tanto, lo primero es estudiar nuestro consumo», señala Giménez.

Para ello, podemos solicitar asesoramiento por parte de nuestra compañía eléctrica. «En cualquier caso hay que diferenciar el consumo de luz y de gas», añade el experto. En España 1 de 4 hogares todavía tiene gas. «El gas es un combustible finito. Debemos reservarlo para usos industriales», apunta. A esto se suma que los precios actuales están disparados a consecuencia del conflicto geopolítico con Rusia y Ucrania y, de hecho, la Unión Europea está pidiendo que se reduzca su consumo.

«Por lo tanto, mi primera reflexión es que utilizar el poco gas que tenemos para la calefacción o para calentar agua cuando tenemos alternativas para producir el mismo resultado con energía renovable, en este caso eléctrica, no tiene sentido. La electrificación es altamente eficiente y mucho más limpia», afirma Giménez. Por tanto, conviene más un motor eléctrico o tener una bomba de calor en casa, que un motor de combustión o una caldera de gas. «Mi recomendación es cambiar estos equipos y hacer una transición al modelo 100% eléctrico, lo que conlleva una reducción elevada de la factura. Pero es que, además, si cada uno de nosotros apostamos por consumir menos gas, lo que estamos haciendo es fortalecer el mix de generación del país a nivel general, además de reducir, de nuevo, la contaminación y la dependencia energética exterior».

Segundo paso: climatización y aislamiento

FOTO: JUAN CARLOS HIDALGO EFE

Una calefacción eficiente y un aislamiento adecuado reducen el consumo energético en los hogares. La incorporación de sistemas domóticos o dispositivos smart home –la automatización de la vivienda integrando la tecnología– permite la gestión inteligente de la climatización y/o los electrodomésticos. De este modo, se aprovechan mejor los recursos naturales, se reduce la factura energética y se racionaliza el consumo de energía.

Por otro lado, hay que poner especial atención en el aislamiento. «Es una de las medidas más importantes para bajar la factura energética y este es un momento muy bueno para decidirse a hacerlo, ya que han salido programas europeos de financiación para la rehabilitación de viviendas». Así, podemos mejorar la envolvente térmica, para lo cual debemos contar con la conformidad de todos los vecinos, pero «hay cosas que podemos hacer nosotros mismos», explica, «como sellar los puntos de fuga: puertas y ventanas».

Giménez da un truco, en este sentido: «Aunque parezca mentira, debemos aislar los cajones de las persianas. En el caso de las de aluminio, está encima de la ventana y es un foco habitual de entrada de frío. Sellando las persianas con espuma aislante podemos acabar con la principal fuga energética del hogar. Otra medida fundamental es poner toldos, pues en verano tienen una influencia altísima para descender la temperatura de la vivienda».

En cuanto a la climatización, tenemos dos principales tecnologías: calderas y aire acondicionado. «Todo lo que sea la optimización de calderas con termostatos electrónicos y bien mantenidos es muy importante. Tener purgados los radiadores hace que la caldera se estropee menos y tenga un mayor rendimiento. En la parte de aire acondicionado, lo que existe es la bomba de calor, un equipamiento eléctrico de alta eficiencia muy extendido, aunque en bastantes hogares todavía encontraremos máquinas antiguas que suponen un gasto elevadísimo. Cambiarlas tiene un retorno de la inversión muy corto».

Tercer paso: aparatos eléctricos eficientes

FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Debemos escoger electrodomésticos con un bajo consumo energético. Todos los electrodomésticos llevan una etiqueta energética que identifica su eficiencia. Desde la etiqueta A –los aparatos más eficientes– a la etiqueta G, que identifica a los aparatos menos eficientes. Se puede encontrar esta etiqueta en las neveras, los congeladores, los refrigeradores, los lavavajillas, las lavadoras, las lavadoras y secadoras, las pantallas electrónicas y las fuentes de iluminación.

«Los frigoríficos son el electrodoméstico que más está consumiendo dentro de una vivienda. Por tanto, los equipos que no sean de alta eficiencia tendrán un consumo muy elevado. Los antiguos, de más de 10 o 12 años, consumen muchísimo más, pierden temperatura, el compresor no rinde… Existe una gran diferencia entre estos y uno nuevo. De hecho, los frigoríficos nuevos consumen menos de la mitad de electricidad. Por ello, el mantenimiento de los equipos es prioritario».

Cuarto paso: autoconsumo solar

FOTO: La Razón La Razón

Gímenez afirma que «cuando compras un equipo de Endesa X siempre te vas a llevar un equipo que reduzca tu factura energética». Uno de los servicios principales en este sentido es la instalación de placas fotovoltaicas en casa. Se puede hacer de manera comunitaria o en casas unifamiliares. «Nosotros ayudamos al cliente en todo el proceso, desde el estudio y el asesoramiento, hasta la tramitación de subvenciones, la instalación completa y el monitoreo y mantenimiento», explica.

«Lo más importante para nosotros es que el cliente tenga claras cuáles van a ser las consecuencias de instalar paneles en casa», manifiesta. Habitualmente se calcula que el ahorro comprende entre el 40% y el 60%, aunque podrá ser mayor o menor en cada caso. A este respecto, el experto en B2C revela que «últimamente muchos clientes preguntan de manera muy masiva cuánto reduce la factura una instalación de energía solar, pero yo animo a no perder de vista que, además de reducir la factura, también contribuye a generar menos emisiones y es favorable para el medio ambiente. Es pasarse a un consumo más ético».

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