¿A qué sabe el agua de lujo de esta marca que vende botellas a 80 euros?

A pesar de que el agua es una bebida generalmente incolora, inodora e insípida, un trago de Svalbarði sabe a auténtica gloria. “El agua es el nuevo vino”.

La historia de esta marca de agua es, cuanto menos, cautivadora. Y es que su fundador se despojó de su vida habitual para sumergirse en la aventura de romper hielo, de manera literal.

Todo comenzó cuando en 2013 Jamal Qureshi, tras su visita al territorio de Svalbard, le llevó como regalo a su esposa un poco de agua pura que había recogido él mismo para elaborar una taza de té. Más tarde, fascinado por la idea, cambió su trabajo de Nueva York para dedicarse a derretir hielo de icebergs de aquel lugar que le envolvió.

Estas aguas son unas de las más raras del mundo y difíciles de conseguir, un producto natural con terruño y características únicas. Un agua fina y exclusiva reconocida como la mineral súper baja que posee el mejor sabor del mundo, según la Fine Water Society.

El proceso de elaboración para conseguir ediciones limitadas de agua embotellada única, la de Svalbarði, que se ha seguido desde entonces es siempre el mismo: cuando se derriten las toneladas de hielo que se adquieren en cada expedición al Ártico, que dura entre un día y una semana, y tras pasar por una de sus máquinas especiales, se embotella a mano, prescindiendo de todo tipo de sustancias químicas que alteren su composición natural, así como de filtros, a excepción de micrones y luz ultravioleta. De este modo se consigue la mejor agua limpia y completamente potable.

Cabe destacar que no cualquier iceberg es válido, sino que deben ser de la parte interior más protegida del glaciar, y que pueden tener hasta cuatro mil años de antigüedad. De cada viaje al archipiélago noruego se obtienen alrededor de 13.000 botellas de agua pura con un sabor que Jamal asegura que es delicioso, tarea que además sirve para salvar el ecosistema.

El embotellado no podía ser cualquiera; Svalbarði se ha especializado en cuidar hasta el último detalle para ofrecer a sus clientes lo mejor. Por eso, la botella de diseño de líneas limpias en la que se presenta parece una obra de arte digna de ser exhibida. Están elaboradas por un fabricante checo, especializado en envases a medida, con vidrio de sílex totalmente transparente que dé la mejor calidad que refleja el contenido.

En la cima del vidrio se observa con un tapón de madera flotante ártica cuando la botella está cerrada, y que está tallada en España. Lógicamente, las botellas de Svalbarði son reutilizables y reciclables, pautas imprescindibles para ayudar a cuidar el medio ambiente.

Para terminar, el producto es magníficamente transportado en un tubo de regalo con una estética impecable.

El precio de cada botella individual de 750 ml, ahora agotadas, es de 79,95 euros, aunque la firma también comercializa paquetes especiales de más unidades.