Leo, el primer sanitario que falleció en Madrid

Radiofísico del Hospital de la Princesa, llevaba trabajando en el centro más de dos décadas. Considerado un «segundo padre» para muchos de sus compañeros, falleció la semana pasada a los 54 años

Los titulares daban ayer cuenta del segundo profesional sanitario fallecido en Madrid a causa de la pandemia por coronavirus. Un trabajador de la especialidad de Radiofísica del Hospital Universitario de la Princesa, en la capital, que perdía la vida a los 54 años. Sin embargo, Leopoldo Pérez González fue en realidad el primero de los sanitarios caídos por el Covid-19 en Madrid. Su deceso se produjo hace aproximadamente una semana.

Leopoldo, licenciado en la Universidad Autónoma de Madrid, llevaba más de dos décadas trabajando en el centro madrileño. Empezó como residente de Radiofísica Hospitalaria en 1995 hasta que en 1998 ya pasó a formar parte del personal fijo. Su departamento es el encargado de medir y valorar las radiaciones, con el objetivo de que su aplicación en las terapias sea segura tanto para el paciente como para el personal.

Su muerte fue anunciada el pasado 30 de marzo por parte de la Sociedad Española de Física Médica, que se unía al dolor de familiares y amigos por la pérdida. Además, publicaban entonces una emotiva carta que le habían dedicado sus compañeros de La Princesa.

Titulada «Leo, un hombre sabio», en la carta recuerdan que el fallecido «siempre tenía la palabra adecuada, esa palabra tuya honesta, irónica, sensata... “Tú que eres una persona sensata…” nos decías cuando pretendías que reflexionáramos contigo algún dilema». Su actitud en el trabajo, recuerdan, era similar a la de un padre con su hijo. «Podemos decir incluso que eras como un segundo padre para nosotros». Su conocimiento, afirmaban era «inabarcable, inagotable, las más de las veces, envidiable, siempre hallaba la solución».

Una «tabla de salvación»

«Sentimos que algo se resquebraja, tú eras como el alma de este servicio; si el servicio es como es (si somos como somos), es, en gran parte, gracias a ti, a tu desprendida dedicación que (...) seguiste llevando a cabo, sin otra pretensión que hacer lo mejor», aseguran en la misiva. Trabajar con él, dicen, era «como tener una tabla de salvación a la que agarrarse en los momentos críticos; (...) Esperemos no naufragar a partir de ahora, aunque lo que sí sé es que será todo mucho más difícil». Del mismo modo, destacaban su «tranquilidad» en los momentos más complicados.

En este homenaje, los sanitarios también recuerdan que Leopoldo fue víctima de «injusticias» y, pese a todo, su única ambición era «el bien común, alejado de egocentrismos, sin anteponer nunca el beneficio personal, siempre dispuesto a colaborar (un espíritu el tuyo transparente, generoso, íntegro)».

Sobre su fecha de contagio e ingreso, así como la presencia de patologías previas, este periódico se puso ayer en contacto con el Hospital de La Princesa, pero fuentes del centro afirmaron no disponer de esa información.

Ahora, el nombre de Leopoldo se ha unido al de Luis Pérez López, sanitario del SUMMA, que perdió la vida este pasado fin de semana a los 61 años. En su caso, trabajaba en el servicio de atención domiciliaria.

La hija de Luis publicó una carta en la web de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) en la que relató lo sucedido. «Empezó solo con tos y fiebre pero poco a poco empezaron a aparecer más síntomas como esa brutal astenia, que parecía como si le hubiese pasado un camión por encima, esa neuralgia en el oído tan dolorosa en la que cada vez que le daba el cuadro se desencajaba su cara en la pantalla y a mi el corazón», narra la joven, estudiante de Medicina. «Algo he hecho mal para infectarme. He fracasado. No puedo ayudar y he arriesgado a mi familia», le decía su padre.

Una semana para el test

«Para malos aquellos que no te dieron el material de protección, aquellos que te vendieron mientras ya llevaban a sus espaldas dos tests y tú seguías esperando malito en la cama por el tuyo. “Cariño, estate atenta porque van a venir mis compañeros a hacerme el test”», denunció la hija en la misiva. De hecho, finaliza la misma haciéndose una pregunta: «Mi hermano mayor quiere dejar una duda: ¿Si le hubieran hecho el test antes y no tras 8-9 días de fiebre, y le hubieran puesto tratamiento antibiótico, estaría yo escribiendo esto?».

Tras estos dos fallecimientos, ya son tres los profesionales en la Comunidad de Madrid que han perdido la vida a causa del coronavirus. A estos hay que sumar el registrado el pasado domingo en el Hospital de Getafe, donde un auxiliar administrativo del Área Pediátrica murió tras contraer la enfermedad. A finales de marzo, esta persona compartía en redes sociales numerosos mensajes de concienciación, en los que subrayaba la necesidad de cumplir las restricciones decretadas, así como de la importancia de las medidas higiénicas.

«Te echaremos de menos. Ojalá pronto acabe esta pesadilla y nos quede solo la lección de profesionalidad y valor que están dando todos los profesionales de la sanidad de este país», lamentaron desde UGT, sindicato al que estaba afiliado.

Compañeros del fallecido relataron en redes sociales que este auxiliar, de unos 50 años, había dado positivo cuatro días antes de conocerse su muerte. Afirmaban además que no constaba que tuviera ningún tipo de enfermedad previa. «Le mandaron a casa. A muerto solo y en silencio», decían.