El reloj del Banco de España se congela, literalmente, y para por primera vez en sus 130 años de vida

A las 11:35 del sábado 9 de enero, «Filomena» consiguió detener sus agujas tras más de un siglo ininterrumpido de funcionamiento sin incidencias

El reloj del Banco de España, fundado en 1891, no se había detenido nunca, ni siquiera durante la Guerra Civil.
El reloj del Banco de España, fundado en 1891, no se había detenido nunca, ni siquiera durante la Guerra Civil.Servicio Ilustrado (Automático) BANCO DE ESPAÑA

Nadie pondría en duda que el pasado sábado 9 de enero, Madrid amaneció paralizada ante una estampa insólita: la capital cubierta con un manto de nieve en el que era posible casi sumergirse. El escenario era y sigue siendo tan extraordinario que dejó sin palabras y sin alineto a los madrileños y madrileñas e, incluso, a una de las maquinarias más perfectas e imperturbables de la ciudad. Y es que, el reloj del histórico edificio del Banco de España se detuvo con las agujas marcando las 11:35 de aquella gélida mañana y así ha permanicido tres días, dando testimonio del paso de «Filomena» por Madrid.

Una noticia que podría quedarse en curiosa si no fuera porque, en sus 130 años de vida desde su inauguración en enero de 1891, esta es la primera vez que los engranajes del reloj situado en la madrileña Plaza de la Cibeles han dejado de funcionar. Ni la guerra ni otros muchos temporales que preedieron al de este 2021 pudieron con este reloj, pero la fuerza de la ya conocida como «nevada del siglo» lo ha congelado, literalmente. «Debido a la nevada y a la bajada drástica de temperaturas de estos días se ha producido una congelación focalizada en los engranajes de las agujas, que ha provocado que estas dejasen de moverse», ha explicado la División de Conservaduría del Banco de España al periódico El País.

El maestro relojero encargado del cuidado del famoso reloj de la Puerta del Sol consiguió ponerlo en marcha de nuevo este martes 12 de enero en una acción más difícil por el acceso a la maquinaria que por la reparación en sí: «Al deshacerse el hielo, el mecanismo se ha liberado de forma natural; sin embargo, ha sido preciso realizar una limpieza y engrasado del interior para minimizar los efectos de las próximas heladas y será necesaria una exhaustiva supervisión del funcionamiento en los próximos días», han explicado las mismas fuentes.

Solucionado el problema, queda un recuerdo más de estos días de frío intenso al que poco acostumbrada está una Madrid que no deja de acumular postales para los anales de la ciudad.