Así fue el momento más crítico de la nevada en Madrid: “Llevar un tráiler a Ciempozuelos con vacunas en una hora fue como desactivar una bomba”

LA RAZÓN entrevista a Carlos Novillo, el hombre que gestionó la peor emergencia meteorológica sufrida por Madrid en lo que va de siglo: “Hasta el miércoles no podremos movernos con normalidad”

Carlos Novillo Piris, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Carlos Novillo Piris, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112Alberto R. RoldánLa Razón

Cuando Carlos Novillo empezó a ver que se acercaba la peor cara de la borrasca Filomena, se preparó una mochila con algo de ropa y cosas esenciales y se encerró en la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, en Pozuelo de Alarcón. Se acababa de declarar el nivel 2 de Emergencias Invernales y llegaba una nevada como no se había conocido desde el año 1906, con la dificultada añadida de que venía acompañada de temperaturas extremas. Como director de la Agencia de Seguridad y Emergencias 112, le tocaba asumir la dirección de todas las operaciones en el Conjunto de la comunidad de Madrid. Han sido cinco días de encierro y sin descanso. «El trabajo ha sido enorme», dice. Pero es que desde junio de 2019, en que se inició el incendio de Cadalso, lleva activando de manera casi permanente a Protección Civil, algo inédito, por la concatenación de emergencias naturales. Todo empezó en 2019, cuando Madrid registró los peores incendios de los últimos 20 años y las peores inundaciones en 40 años en Arganda del Rey. Después el virus, Filomena... ¿Qué es lo próximo?

–¿Cuando volveremos a la normalidad total?

–Estamos en la fase de recuperación. Hasta el miércoles no vamos a poder movernos con normalidad, que es cuando llegan lluvias, aunque quedarán depósitos de nieve que se han formado a la hora de retirar la nieve.

Lo peor es que la nieve se transforma en hielo por la noche y tenemos el mismo volumen casi todos los días. Eso nos complica. Tenemos que apoyar a los Ayuntamientos en la limpieza de calles.

–¿Cuánta nieve ha podido caer todos estos días en la Comunidad?

–En toda la Comunidad han caído 200,5 millones de toneladas de nieve, lo equivalente a diez millones de camiones puestos en fila que dieran tres veces la vuelta al globo terráqueo. Pero si atendemos a lo que representa lo caído en zona urbana, que es donde la nieve causa molestias, han sido 2.800.000 toneladas, lo equivalente a 145.000 camiones que, en una línea recta, ocuparían 1.964 kilómetros. Esto es, la distancia de Madrid a Londres o incluso más.

Entrevista con Carlos Novillo Piris, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Entrevista con Carlos Novillo Piris, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112Alberto R. RoldánLa Razón

–¿Los árboles siguen representando un peligro?

–Estamos muy preocupados con los daños tan grandes en el arbolado y el riesgo de las cornisas de nieve que se han formado en los tejados, puentes y cualquier elemento aéreo. En los paseos a pie hay que tener muchísimo cuidado al circular cerca de edificios y zonas y arboladas. Esa transformación de hielo por la noche se licúa por la mañana con el sol y hace que sea muy inestable y tengamos las caídas de estos bloques de hielo o roturas de ramas que pueden causar accidentes graves. Esto, unido al enorme número de caídas en la vía pública, que han triplicado la visita a Urgencias, es el otro factor que condiciona la vuelta a la normalidad.

–¿Cuáles han sido, en realidad, los verdaderos riesgos?

–El desabastecimiento de alimentos y el de material crítico para hospitales, además del personal que tenía que llegar a esos lugares para poder dar el servicio. Se trataba de garantizar el transporte seguro. Y ahí vino la decisión de abrir Metro las 24 horas. Trabajamos con el Ministerio para abrir Cercanías y después se trataba de liberar estaciones de autobuses para que algunas líneas interurbanas empezasen a circular. En esto han participado agentes forestales y protecciones civiles.

–¿Cuándo empezaron a hacerse los rescates?

–La noche del 8 de enero. Fueron 1.500 vehículos que quedaron atrapados en la M-40 (kilómetro 58), en la A-4 (desde Aranjuez hasta Pinto) y en la M-506 en su entronque con la M-50. El día antes se había solicitado a la Guardia Civil el corte de entrada de vehículos pesados con destino Madrid. Si no se hubiera hecho, hubiera sido muchísimo peor. Trasladamos a los rescatados a lugares seguros. Incluso el edificio de Telefónica, en la M-40, tuvo albergadas a más de 200 personas. La noche del viernes estuvimos en vela intentando acceder a la gente, poniéndonos en su pellejo. Nos quitaba el sueño pensar en la gente atrapada y si nos podíamos encontrar a una embarazada, gente que necesitara medicación...

–¿Cómo lograron asegurar los suministros básicos?

–Priorizamos las vías de acceso seguras a hospitales de oxígenos medicinal. Eso implicó localizar las plantas que lo suministran en Madrid para que la maquinaria de retirada de nieve y los vehículos hicieran la ruta hacia los hospitales. También era prioritaria la alimentación de hospitales y residencias y toda la logística de farmacia hospitalaria. Lo mismo que asegurar suministros de combustibles y energéticos para pueblos y ciudades que necesitaban gas para calefacción. Buscamos itinerarios seguros.

–También hubo cortes de suministro eléctrico...

–Sí, sobre todo en el sureste. La labor fue hacer llegar a los técnicos de las compañías eléctricas a los puntos de reparación. Una operación complicada fue la caída en la A-4 del tendido eléctrico, lo que provocó un embolsamiento de camiones que venían a traer suministros a los hospitales, residencias y cadenas alimenticias. También acudimos a liberar Mercamadrid.

–¿Cuál fue la operación más complicada?

–El operativo para vacunas covid. Se podían estropear, así que tuvimos que hacer llegar a Ciempozuelos un tráiler que venía de Vitoria. Era el lugar de destino de las vacunas para Castilla-La Mancha (desde esa planta se procesan y se reparten). Nos dijeron que o el camión llegaba en una hora al centro o podían perderse los miles de vacunas que había que distribuir a Castilla-La Mancha. Nos volcamos, pero pasamos un agobio importante, una tensión similar a la de desactivar una bomba

–¿Los madrileños han sido precavidos o se han tomado a la ligera los avisos de Emergencias?

–Con el volumen de rescates que tuvimos (1.500 coches y unas 2.000 personas), podemos decir que han sido prudentes. Se nos ha escuchado y mucha gente regresó antes a casa o llevaba cadenas. Es una emergencia como ésta, dependemos de que se escuchen las recomendaciones. Nuestro objetivo era que no hubiera víctimas y eso lo hemos conseguido. Deberíamos hacer una lectura crítica pero positiva porque se ha dejado el pellejo todo el mundo.

–¿Cree aún así que las cosas podrían haberse hecho mejor?

–Seguro. Tenderemos que estudiar de qué manera podemos llegar a los ciudadanos si no nos sirven al cien por cien las redes sociales y los medios de comunicación. Que varios centros comerciales cerraran a las tres de la tarde nos ayudó muchísimo. Tendremos que seguir ajustando el modelo. Que no tengamos que lamentar víctimas es para decir que se ha hecho un buen trabajo y coordinado por todos: el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

–¿Cuánta gente está trabajando en la restauración de la normalidad?

–Los servicios de vialidad invernal, Policías locales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la UME, Bomberos, Protección Civil, Agentes forestales, Gestores de emergencia...Unos 30.000 efectivos Diariamente, por encima de los 8.000 implicados.

–¿Cree que ha habido ayuntamientos menos diligentes a la hora de gestionar la nevada?

–La dimensión de lo vivido es tal que pediría que no se culpase a unos u otros. Es imposible que nadie hubiera tenido los equipos y el material suficiente para poder responder como si fuéramos un país nórdico. El objetivo era asegurar la vida y los suministros básicos. Luego, tardar más o menos en tener sal, evidentemente los hay más o menos previsores.