Los deberes de la Unesco a Madrid: menos tráfico, área de amortiguamiento y pactar las obras en la zona

Cibeles acogerá un centro de interpretación que explique a madrileños y turistas qué bienes son Patrimonio Mundial

(I-D) La delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.
(I-D) La delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.Alberto Ortega Europa Press

Fue el de ayer el día uno después de que la ciudad de Madrid entrara por la puerta grande en el catálogo del Patrimonio Mundial de la Unesco. Y fue también el día de comenzar a ponerse a trabajar de cara al mantenimiento y la consolidación del ambicioso proyecto al que se viene dando forma desde hace siete años con el concurso de tres alcaldes y tres equipos de gobierno distintos.

El regidor, José Luis Martínez-Almeida, visitó ayer El Retiro e insistió en el «inmenso honor» que supone esta distinción para la capital y recalcó que, al mismo tiempo, significa «una gran responsabilidad por saber conservar este patrimonio, incluso acrecentarlo».

Las acciones en las 190 hectáreas serán examinadas

La primera decisión que implicará la decisión de la Unesco sobre el Paseo del Prado y El Retiro tiene que ver con un cambio en los protocolos del Ayuntamiento a la hora de dar luz verde a cambios o reformas que afecten al perímetro del bien declarado Patrimonio Mundial. En este sentido, el Gobierno de Almeida ya está elaborando una instrucción que obligará a todas las áreas de gobierno y a los tres distritos afectados por esta declaración –Retiro, Centro y Salamanca– a no ejecutar «ninguna acción que no esté previamente consensuada con el área de Cultura y con la dirección general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento». Esto implica que aquellas actuaciones que el consistorio acometa dentro de las 190 hectáreas que dan forma al proyecto de «El Paisaje de la Luz» tendrán una supervisión especial. No sólo de puertas hacia dentro de Cibeles. También la Unesco vigilará estas intervenciones. «Todas las acciones que tomemos a partir de ahora en la zona declarada como Patrimonio Mundial serán supervisadas por la Unesco. Nosotros asumimos el compromiso firme de que todas las acciones irán encaminadas no sólo a mantener sino a mejorar la zona de Patrimonio Mundial», destacó el alcalde.

Zona de amortiguamiento

Entre las recomendaciones que incluyeron los miembros del comité de la Unesco en la declaración del Prado y El Retiro como Patrimonio Mundial destaca la que plantea establecer una zona de amortiguamiento sobre la base del centro histórico de Madrid. Una zona de amortiguamiento es el área adyacente a los límites del bien protegido que requiere de un tratamiento especial para garantizar el cumplimiento de los fines de su conservación. Se trata de un elemento clave para los examinadores de la Unesco. En 2010, el proyecto de edificación de unos inmuebles en La Coruña precisamente en la zona de amortiguamiento que rodea a la Torre de Hércules, también Patrimonio Mundial de la Unesco, puso en riesgo esta distinción.

Menos tráfico y más espacio peatonal

La resolución aprobada el domingo recomienda a Madrid implementar diversas «actuaciones generales para mejorar la integridad relativa a la vegetación y a una parte del tejido urbano, en particular, las aceras del Paseo del Prado». Y proponen, en paralelo, que el consistorio estudie la manera «de encontrar un buen equilibrio entre la conservación y los usos intensivos garantizando la protección del bien». En este sentido, desde el consistorio ya avanzaron en los días previos al examen en la Unesco por dónde podrían discurrir algunas medidas de próxima aplicación: «Habría que aumentar las medidas de protección del área y, tal y como se ha hablado ya con los evaluadores de la Unesco, las actuaciones futuras tendrán que ir en la tendencia de reducir el tráfico y ganar espacio para el peatón», reconoció Luis Lafuente, director general de Patrimonio Cultural en el Ayuntamiento de la capital. Almeida insistió ayer en que la reducción de la contaminación, en toda la ciudad y de manera especial en este enclave, es para el Gobierno municipal «una cuestión estratégica». Aunque recordó que los datos a los que hace mención la memoria de los examinadores corresponden a los índices de contaminación «de 2019, de la anterior legislatura». Y añadió: «Nos decían que teníamos que ser capaces de mejorar esos índices y en eso tenemos comprometida esa estrategia Madrid 360, que creemos que va a dar resultados para reducirlos».

Estrategia de interpretación

La resolución también plantea la necesidad de que el Ayuntamiento de Madrid desarrolle «una estrategia de interpretación para el bien en su conjunto e integrarla en el sistema de gestión». En este terreno, Almeida hizo ayer un anuncio: CentroCentro acogerá un centro de interpretación, información y seguimiento del área declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. El objetivo con el que nacerá en la sede del consistorio este centro de interpretación es que los madrileños y turistas conozcan qué supone la declaración de Patrimonio Mundial y todos los elementos que forman parte del área.