El «Airbnb» de las piscinas privadas se dispara

Cerca de 200 madrileños participan de una nueva forma de economía colaborativa a través de plataformas como Swimmy

Swimmy
Swimmy FOTO: Swimmy Swimmy

Un total de 180 piscinas privadas de la Comunidad de Madrid están a disposición de todos aquellos que quieran alquilarlas. Una cifra que no deja de crecer, debido a la irrupción de nuevas plataformas de economía colaborativa. Primero fueron las viviendas –Airbnb–, después los coches –Blablacar– y, en los últimos tiempos, le ha tocado a unas instalaciones que en verano, y en nuestra región, son especialmente demandadas. Es el caso de Swimmy, plataforma que pone en contacto a propietarios de piscinas privadas (unifamiliares) con usuarios que quieren disfrutarlas.

Desde 2017, año en el que se empezó a pergeñar la idea, se realizó un estudio de mercado contactando con más de 420 propietarios. Debido a todas las respuestas positivas que obtuvo nació la plataforma. Solo dos temporadas más tarde, en 2019, España llegó al ser el segundo país europeo con mayor número de piscinas privadas. Desde entonces el modelo de negocio no ha parado de crecer llegando a tener en nuestro país más de 550 piscinas disponibles repartidas por todas las comunidades autónomas.

Estefanía Leyva, directora de comunicación de la plataforma, ha relatado a LA RAZÓN el modelo de negocio que siguen en Swimmy. Su funcionamiento, el cual dice ser bastante sencillo para el usuario, pues parte de un sistema de reservas por persona y hora (reserva por día, también con horario nocturno), de tal manera que los precios son más económicos y ajustados a la economía colaborativa. El precio medio es de cinco euros por persona. «El propietario sube fotos de su piscina y una descripción de lo que ofrece (horarios, requisitos, condiciones…). Aquí el propietario tiene en todo momento el control absoluto de su piscina». Hay que tener en cuenta que la oferta es solamente de espacios exteriores, desde una pequeña y modesta piscina hasta grandes terrenos con incluso pistas de tenis o pádel, acceso a l jacuzzi o disfrutar de una gran barbacoa.

En el caso de Swimmy, es el propietario el que decide estar o no en casa mientras se encuentra alquilada: «Por supuesto se garantiza la privacidad total del exterior. Los propietarios no invaden espacios y aunque puedan estar en el interior de la casa, respetan la intimidad de los visitantes», explica Estefanía.

Actualmente, la plataforma se encuentra superando el 95% de reservas en comparación con julio del pasado 2021. Según Estefanía «hay numerosos casos de propietarios que están haciendo mejoras en los exteriores de sus domicilios, como la incorporación de barbacoas, entre otras, porque están viendo que da resultado. Es un modelo de negocio que llegó para quedarse». Esta temporada el catálogo ha aumentado hasta las 6.000 piscinas disponibles (550 en España) a lo largo de los cinco países donde tiene presencia: Francia, España, Italia, Alemania y Bélgica). Se espera alcanzar este verano las 40.000 reservas.

Cambios a pasos agigantados

Estefanía Leyva comentó a LA RAZÓN que, pese a los objetivos iniciales de alquilar piscinas, ha ido modificándose progresivamente pues actualmente pese a haberse consolidado como el «Airbnb» de las piscinas privadas, los usuarios pueden celebrar numerosos eventos: «Los usuarios pueden disfrutar de un relajado día en familia o con amigos, celebrar cumpleaños, despedidas de soltero, comuniones, bodas, bautizos, clases de natación privadas o simplemente hacer ejercicio e ir a nadar un par de horas a un lugar privado», explica.

«Nosotros somos una pareja sevillana que conoció la aplicación durante la pandemia por un amigo que vivía en Berlín». Cuenta un matrimonio sevillano al que le pareció una gran idea probar. En palabras de la mujer, Patricia: «La aplicación resulta muy sencilla para todos los públicos, podemos hablar con los usuarios por su chat, nos cubre un seguro a ambos en caso de algún incidente… Y sobre todo algo que valoramos mucho es su atención al cliente y al propietario, pues sabes que tratas con personas de verdad, que entienden nuestras necesidades e incluso escuchan nuestras sugerencias. Estamos muy contentos de trabajar con el equipo de Swimmy». Patricia cuenta que además de encuentros en la piscina, hay reuniones de empresa, clases de yoga o despedidas de soltera.

No obstante, no todos los usuarios están tan contentos y Vanessa, madrileña, quien alquila su exterior para actividades en familia y que busquen un plan más zen, cuenta que se encuentra descontenta con la nueva forma de gestionar la aplicación así como con el incremento de precios. Esto, dice, le ha supuesto la pérdida de muchos clientes.

Bajo el lema «La felicidad se comparte», en los últimos ocho meses la aplicación ha registrado más de 150.000 descargas permitiendo a los usuarios realizar sus reservas en solo un par de minutos y dondequiera que estén.