¿Cómo serán los envases del futuro inmediato?

Envases del futuro
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Conocemos la evolución y transformación que han tenido los envases a lo largo de las últimas décadas. Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar cómo serán los envases del futuro?

La revolución de los envases

Desde hace un tiempo, diversos centros de investigación trabajan en la creación de materiales más sostenibles y que generen un menor impacto medioambiental.

¿Te imaginas una botella de agua que se descompone después de ser usada o envases de alimentos hechos de algas marinas? Hoy en día no es algo habitual, pero muy pronto pueden convertirse en una realidad. Los envases inteligentes son el futuro y estarán hechos con materiales revolucionarios y biodegradables cuyo fin es ayudar en el cuidado del medioambiente, reduciendo al mínimo el impacto que los envases producen en nuestro entorno al fin de su vida útil.

Envases inteligentes

Otro de los grandes avances en envases sostenibles y ecodiseño que podremos observar en un futuro son los envases con etiquetas inteligentes. Incluso el Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística de Valencia ha desarrollado un sistema que permite cambiar el color del envase en función del estado del producto y, que podría usarse pronto en alimentación. ¿Cómo es posible? Porque los envases del futuro liberan aditivos capaces de cambiar el color del envase o embalaje, alargando la vida útil del producto.

La ciencia y la investigación nos abren un amplio abanico de posibilidades en el sector industrial. Nuevos materiales que llegan de la mano de la nanotecnología y la nanociencia capaces de aportar soluciones novedosas para el envasado del futuro.

Las empresas del futuro apuestan por el ecodiseño

Existe un día llamado ‘Día de Sobrecapacidad de la Tierra’ que marca anualmente la fecha en que hemos agotado los recursos naturales que la Tierra es capaz de producir en un año. Es una fecha que varía anualmente, ¿pero sabes alrededor de qué día suele ser? En el año anterior a la pandemia fue el 29 de julio, es decir, 5 meses antes de que acabase el año. Si aunamos fuerzas y remamos en la misma dirección, en 2050 podríamos volver a vivir dentro del límite de recursos que el planeta nos ofrece.

Por eso, en los últimos años hemos podido ver un aumento en el número de empresas que se preocupan por la sostenibilidad, a través del reciclaje y del diseño sostenible de sus envases -también conocido como ecodiseño-, buscando crear un envase cuya huella ambiental sea la mínima posible.

Incluso organizaciones como Ecoembes cuentan con centros como TheCircularLab, que tienen como objetivo investigar acerca de los envases del futuro y envases de plásticos biodegradables, cuya fabricación minimice las emisiones de CO2, capaces de reducir el impacto ambiental a través de diseños innovadores y comprometidos con el entorno.

Mientras tanto, la mejor opción es reutilizar lo que utilicemos y, si no es posible, reciclarlo. Solo en 2020 se enviaron un total de 1.490.283 toneladas de envases a empresas recicladoras homologadas, aunque aquí no solo se incluyen los envases de plástico, sino también los envases metálicos, briks, papel y cartón. En definitiva, cada ciudadano depositó una media de 18,6 kg de residuos en los contenedores amarillos y 19,3 kg en los contenedores azules.