El chiringuito de Pedrerol: ¡Sorpresa! Bale no es de cera
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Bale no es un muñeco. No es de cera, aunque a veces lo parece. Ha sido así toda la temporada. Primero, lesionado. Luego, despistado, como ausente. Fuera del proyecto. En su mundo. Sin implicación. Sin compromiso. Sin brillantez. Todo parecía indicar que el galés asumía que su etapa en el Madrid había concluido.

Hasta Zidane prescindió de Bale en los partidos importantes. Dejó de ser intocable. No ha hecho méritos para serlo. Su mejor actuación de la temporada llegó la semana pasada, en una broma para un «youtuber» en el Museo de Cera de Madrid, asustando a los visitantes. Por cierto, sin hablar ni una palabra de español. Ni para disculparse ante una señora a la que asustó. «Sorry», le lanzó.

Pero el sábado volvió a lucir. Clase tiene, ¿quién lo duda? Calidad técnica, de sobra. Velocidad, toda la del mundo. Y gol, siempre ha tenido gol. Bale es eléctrico. Todo ello lo vimos en ese segundo golazo que metió. Un tanto soberbio. Una carrera inalcanzable, un regate magnífico en largo y un golpeo maravilloso. Pero necesita estar ilusionado y mentalizado para desplegar su mejor fútbol en el campo con regularidad. La pregunta es: ¿Se ha ganado un lugar en la final de Kiev? ¿Sus últimas actuaciones le hacen merecedor de un puesto en el once titular? ¿Su rendimiento está por encima de Asensio, Isco y Lucas Vázquez? La respuesta es: No.

En Europa y sobre todo en el Reino Unido ya le conocen de sobra. Tiene cartel. No hace falta colocarle en el escaparate de Kiev para sacar una buena cantidad por su venta. Bale es un gran jugador, pero el madridismo se ha hartado. De su frialdad, de su pasotismo, de su fútbol repartido con cuentagotas a lo largo de la temporada. Está bien en aparecer en un partido de trámite, pero habría estado mucho mejor que lo hubiera hecho cuando a su equipo se le escapaba la Liga.

Zidane no puede prescindir de Isco en la final. El malagueño ha demostrado que es titular, que aportaría mucho más que Bale en Kiev y que tiene que estar en el once. Por si fuera poco, como para dejarlo muy claro, respondió al golazo de Bale con otro de igual factura sólo dos minutos después.

Lo dijo Zidane tras la goleada al Celta en rueda de prensa. Será un problema hacer la alineación que se enfrente al Liverpool. Un dolor de cabeza. Buena noticia, sin duda. A lo largo de la temporada, tuvo dolor de cabeza, pero por otras cosas. Se lo provocaron los titulares en la Liga y los suplentes en la Copa. Aunque ahora un partido lo cambiaría todo.

En cinco años, que es mucho tiempo, Bale ha tenido oportunidades. Pero las lesiones y su irregularidad han agotado su crédito. El último partido en el Santiago Bernabéu sirvió para demostrar que no es de cera. Que tiene sangre y nervio. Lástima que sea demasiado tarde.