Terelu Campos pospone sus vacaciones en Málaga

Jesús Mariñas

Mazazo para Terelu y los suyos: cuando todavía se reponía de cinco años con tratamiento anti cáncer –«donde las pastillas que tomaba, casi una vacuna, me producían gran dolor», confesaba ella– otro mazazo. No salió de la sorpresa ya preparada para sus 15 días de vacaciones malagueñas, una cita anual siempre imprescindible porque es fiel –al igual que todo el clan Campos–
a su andaluza ciudad, donde conserva familia y las amistades de su juventud.

Todo se ha desmoronado con este inesperado tumor, más pequeño que el precedente, que medía 1,5 centrímetros frente a los 15 milímetros de este. «Era muy chico y han podido quitárselo muy bien», me precisan. Todos, en el lado izquierdo del pecho. El primero fue descubierto por la propia Terelu que, mientras se duchaba, se descubrió un bulto sospechoso.

Es como si no hubiera pasado el tiempo, volver a empezar. Lo toma, a ver, con paciencia, dispuesta de nuevo al tratamiento, mientras mamá María Teresa, su hermana Carmen Borrego, Edmundo y hasta Kike Calleja se desviven respaldándola y dándole el mayor de los apoyos. Kike es compañero y el novio no reconocido de Terelu. Se ofreció a dormir en la clínica Fundación Jiménez Díaz, donde las Campos siempre acuden cuando hay baches de salud. Pero no fue necesario, ya que las dos noches internada la veló Carmen, aunque María Teresa deseaba hacerlo «para estar más tranquila». Pero se lo desaconsejaron y lo admitió. «Desearía que dejase de fumar, ¿te has fijado en la tos que tiene? Después de lo de mi hermano, aborrecí el tabaco», lamentó la matriarca.

Alejandra Rubio, la delgada y estilosa hija nacida del único matrimonio de Terelu, y que recientemente ha estrenado la mayoría de edad, estuvo siempre en primera línea. La propia Terelu quiso darle la noticia de su recaída considerando inteligentemente «que mejor decírselo yo, que lo supiera por los demás». Una manera de suavizar el doloroso trance.

Una pesadilla

Carmen, por su parte, explica que «ahora nos toca esperar a ver el resultado de la biopsia. Puede tardar días, una semana o incluso un mes. Pero de todo el proceso, lo único positivo ha sido comprobar cómo la gente quiere a mi hermana. Ha sido realmente emocionante. A mi madre le han aconsejado que esté tranquila y que se lo tome con calma. Ella dice que fue como vivir una pesadilla. Bigote siempre la tranquiliza, menos mal. Él también quiere mucho a Terelu, se entienden muy bien porque los dos son del signo Virgo».

La presentadora ha optado por hacer la recuperación en su hermosa casa, donde se distraerá y organizará partidas de cartas con sus amigas, igual que madre Teresa hace cada viernes. Ese entorno doméstico le produce serenidad. Allí estará más tranquila, sin las incesantes visitas y llamadas telefónicas que recibió en el hospital.

Fue prueba evidente de cómo impactó el caso y de qué manera quieren, admiran o respetan a una Terelu que preparaba su vuelta a Telemadrid, donde durante siete años presentó un programa diario. La reaparición, en principio, estaba fijada para finales de septiembre, comenzando la temporada, «y no sé si ante esto los médicos lo permitirán o me mantendrán la oferta». Le serviría de distracción. En esa cadena dejó huella. La recuerdan como alguien impactante, exigente, con muchas facultades, enorme profesionalidad y captadora de audiencia. Fue su primera gran oportunidad y marcó época.