Opinión

El Chiringuito de Pedrerol: Esto es una pesadilla, pero...

Cuánta razón tiene Zidane. «Que se acabe ya», decía tras la derrota en Anoeta. Otra derrota. Vaya pesadilla. Al madridismo ya sólo le queda confiar en la llegada de Hazard, que le supondrá al Madrid más liderazgo en el campo, más verticalidad, más galones, más calidad y más gol. Qué falta le hace a este equipo. Pero hay que esperar a la final de la Liga Europa que el Chelsea ha alcanzado gracias a las actuaciones de Hazard y en parte a ese penalti definitivo que transformó ante el Eintracht... de Jovic.

Golazo de Brahim Del equipo actual se salvan muy pocos. Casi ninguno. Preocupantes son los casos de Asensio e Isco, que siguen desaparecidos y tampoco reaccionaron en Anoeta. ¡Cuánto talento desperdiciado! Sólo respondieron Brahim y Vinicius en los 15 minutos que tuvo. ¡Qué golazo del malagueño! ¡Qué obra de arte! Esto es lo que exige la afición. Jugadores que encaren, que rompan, que vibren, que peleen, que hagan magia con el balón, que marquen un gol en un partido intrascendente y se vuelvan locos como si se tratara del tanto decisivo en una final. Eso hizo Brahim ayer.

¿Qué pasa con Vinicius? Llama la atención la falta de minutos de Vinicius con Zidane. El brasileño es otro de los pocos que esta temporada ha aportado cosas distintas y le ha dado profundidad a un equipo totalmente plano. Un jugador con cambio de ritmo, mucha velocidad y desparpajo, pero que sigue apareciendo con cuentagotas. Ya veremos si le convoca Tité para la Copa América en esa plaza que se juega con Neres, el del Ajax. ¿Qué piensa Zidane de él? ¿Cree que no está físicamente a tope? ¿Le protege tras protagonizar tantas portadas? ¿O simplemente no le gusta? Confiemos en que sea lo primero.

El alivio de Anfield Que se acabe todo ya, Zizou «dixit». Sólo le queda un partido para elaborar la lista de bajas. La temporada ha sido pésima, aunque la debacle del Barça en Anfield haya suavizado el enfado de la afición. Pero los blancos tienen una ventaja: ya han empezado un nuevo proyecto con el francés. El del Barça todavía está por decidirse, con el futuro de Valverde en el aire.

Dolorosa humillación Lo más preocupante para los culés es el estado anímico de Messi, que ni celebró su gol al Getafe. Cuatro años seguidos fracasando en Champions son demasiado para uno de los mejores del mundo, que además estaba obsesionado con esta «copa tan linda». Al final, la única alegría que se ha llevado el madridismo ha sido la humillación del Liverpool al Barça.