Más allá del abracito, le quedan posos al café. Por ejemplo, quedan los posos de los que decían venían a regenerar la corrupción del sistema político de España y, nada más ser elegidos, se han subido al carrito como unos campeones. Me refiero, sin ir más lejos, a un señor de Vox que ha sido elegido por Albacete, que ya saben que es mi ciudad, mi provincia y mi tierra. Estas cositas de venir a regenerar ya las hemos oído de Podemos y, finalmente, como todos sabemos, tienen una garita a las puertas de su chalet. Bien. Un señor que una vez pasó a por Miguelitos de La Roda ha sido elegido por Albacete. Un señor que vive en Alicante y que, a tenor de lo visto, no tiene intención alguna de vivir en Albacete. Un señor que ha venido a Albacete al recuento de votos únicamente, así como disimulando. Rafael Lomana, esquiador y participante en Supervivientes, ha sido elegido al Congreso de los Diputados por la provincia de Albacete. Rafael vino a sustituir a Fernando Paz, que tuvo que dimitir por sus declaraciones homófobas y revisionistas, y cuyo número dos, Juan Francisco Robles, tuvo que renunciar también días antes de las elecciones por haber sido señalado por la Agencia Tributaria y la Fiscalía por seis delitos contra la Hacienda Pública. Rafael Lomana, sin vivir en Albacete, va a cobrar un dinerito. El mismo que cobran o van a cobrar el resto de diputados, es verdad, pero quizá, al menos, digo, conocerán un poquito la provincia por la que han salido elegidos. Este señor no es conocido, ni le hemos visto, ni sabemos sus intenciones en Albacete, así que felicito a todos aquellos que le han votado, muchos a los que conozco, porque el boomerang les va a estallar en la cara como el bofetón con un rodaballo. Como ha dicho su hermana Carmen «bastante tienen los de Albacete».