¿A qué juega Illa? ¿A política o a ciencia?

Hay dos hecho innegables: el otoño arranca con un fuerte rebrote del coronavirus y el Gobierno ha decidido dar un paso al lado y renunciar al liderazgo ante esta situación. En sí, son dos hechos que deberían ser contradictorios. No puede ser que la estrategia de La Moncloa una vez realizada la desescalada y habiendo entrado en la nueva normalidad, literalmente se quitara de en medio cuando el país salía del confinamiento en buscaba algo de aire más allá de sus viviendas. Era sabido, que esa apertura iba a tener consecuencias. Su estrategia de comunicación está quemada, el doctor Simón es ya una estrella rutilante del firmamento mediático, aunque con poca credibilidad, y el ministro Salvador Illa, aún con su tono pausado, es una ariete de esa política que ha apuntado a la Comunidad de Madrid como objetivo a batir. Ni siquiera puede el ministro explicar de dónde ha sacado, o en que BOE está escrito, que a partir de 500 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días se tiene que confinar una ciudad. Sin embargo, Illa no sabe o no quiere dar una explicación de por qué no se toma idéntica medida con otras ciudades que están en estos niveles: Pamplona, Calahorra y Arnedo; Carlet, en la Comunidad Valenciana; Lucena, Linares y Arahal, los más poblados entre los 34 de Andalucía que entrarían en esta clasificación; Ibiza; Talavera de la Reina, Guadalajara, Ciudad Real y Palencia, entre otras. El mensaje del ministerio de Sanidad es doblemente confuso porque no es que obligue a Madrid al confinamiento (el jueves pasado se produjeron 721,7 nuevos casos), una medida que puede que se tome si sigue la misma progresión, sino que como Gobierno de la nación no ayuda en nada a territorios como Navarra (662,6), La Rioja (494,6), Castilla-La Mancha (418), Murcia (404), Aragón (380,6) y Castilla y León (371,9). Sin embargo, lo que el Gobierno no quiere ver en su estrategia de enfrentamiento total con Madrid es que el acumulado de casos confirmados entre el 18 al 24 de septiembre asciende a 14.766, un 43% menos que entre el 11 y el 17 de septiembre, un 31% por debajo de los números del 4 al 10 de septiembre y un 14% por debajo de las cifras del 28 de agosto al 3 de septiembre.

¿Política o ciencia? ¿A qué juega el Gobierno? Ayer, con buen criterio, Enrique López, consejero de Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid, reclamó a Illa «volver a mostrar lealtad regresando a espacios comunes». La propuesta de aplicar en Madrid un 155 sanitario tiene ecos muy políticos y, sobre todo, y suena bien para saciar a los socios radicales e independentistas del Gobierno, pero no tiene el menor sentido. Madrid cuenta con una estructura sanitaria eficaz y de alto nivel y dar el mando ahora directamente el ministerio es simplemente una irresponsabilidad. El camino es más fácil y, sin duda, fructífero: la colaboración entre las dos administraciones.