Política

El Gobierno tropieza otra vez

La realidad es que el Consejo de Ministros no da la talla en ninguna de las ocasiones que se le presentan

España es un país que nunca está preparado para las contingencias. Presumíamos de tener uno de los mejores sistemas sanitarios, pero un solo caso de ébola, en el año 2014, puso en evidencia algunas de nuestras debilidades. La enfermedad era una desconocida en Europa y, quizá por eso, las autoridades sanitarias habían desmantelado el único centro especializado en enfermedades infecciosas, el hospital Carlos III.

Cinco años después la Covid-19 nos colapsó. Después de desaconsejar el uso de mascarillas, de su uso obligatorio semanas después, de la manifestación del 8M y de confinarnos durante meses, llegó la segunda oleada y la tercera y se vio que nuestro sistema sanitario tampoco estaba preparado para esto. Además, Sánchez no aprendió nada en un año, quiso volver a confinarnos en octubre y solo una carambola, la guerra partidista con el PP de Madrid lo impidió.

La campaña de vacunación está siendo lenta y controvertida, pero no parece preocuparle a Sánchez, ha decidido que el ministro de Sanidad compatibilice la gestión de la pandemia con la candidatura en las elecciones catalanas. Pero lo que ya ha colmado la paciencia es la gestión de la borrasca Filomena. El gobierno ha vuelto a hacer lo de siempre: primero minimizar la importancia del problema, para después, descargar la gestión en las comunidades autónomas y diluir así su responsabilidad.

La previsión del ejecutivo hace unos días era que no iba a ser tan fuerte la ola de frío como barajaban los meteorólogos. Solo así se explica que no estuviese nada preparado y que en la M-40 o la M-30 permaneciesen durante horas vehículos paralizados o que las máquinas quitanieves y la activación de la UME tardase tanto.

El resultado es que, una vez más, el país está paralizado, los colegios, universidades, hospitales y la mayoría de los centros de trabajo serán inaccesibles en los próximos días porque numerosas carreteras estarán cortadas. No importa, para Sánchez todo es susceptible de ser rentabilizado y esto es un confinamiento para el que no ha hecho falta ni decreto ni votación parlamentaria, a ver si mejoran las cifras de positivos y, de esta forma, el gobierno se pone una medalla.

El gobierno está plagado de expertos, pero en organizaciones políticas. Saben cómo desenvolverse en un congreso del partido, se conocen los estatutos orgánicos a la perfección y son auténticos supervivientes en las cuestiones internas, pero a la hora de gestionar el aparato del Estado afloran las debilidades.

El problema no es que surjan nuevas crisis, habrá más porque es inherente a la vida humana. El mundo es fluctuante, en lo económico, en lo físico, en lo social e incluso en las enfermedades, lo que supone un serio peligro es que la dirección del país sea tan poco solvente.

Se podrán esgrimir mil excusas y argumentos, hacer comparaciones con otros países o echar la culpa q los presidentes autonómicos, pero la realidad es que el Consejo de Ministros no da la talla en ninguna de las ocasiones que se le presentan.