Cosas viejas en las elecciones
Lo más importante, hoy hay que llenar las urnas de votos
foto-autor

Hay cuestiones del sistema electoral que siempre me han parecido tan absurdas como antiguas. No son cosas que sucedan solo en nuestro país, aunque es verdad que en otros no existen. La primera es la prohibición de publicar encuestas la última semana. No tiene ninguna lógica o justificación más allá del capricho del legislador. Las empresas las siguen haciendo, ya sea para los partidos o los medios de comunicación, pero los votantes no merecemos conocerlas no sea que nos influyan. Menuda chorrada. Es la expresión de un paternalismo más propio del pasado que del siglo XXI. La situación llega al ridículo de utilizarse productos alimenticios como símbolo de los partidos y sortear la prohibición. NC Report nos sigue haciendo un tracking diario desde el último día que publicamos la encuesta y me hubiera gustado que nuestros lectores pudieran disfrutar de ellos. Es algo absurdo por lo que la norma se tendría que modificar. Otra solución sería que los medios ignoráramos esta medida y nos enfrentáramos a la Junta Electoral poniendo en evidencia a los políticos. Es una restricción que atenta contra la libertad de información y que, insisto, no tiene ningún fundamento racional. Lo más delirante es que el CIS sigue haciendo muestras que no suministra a los partidos y los medios de comunicación. ¿Las remite a La Moncloa?

Otra cuestión que no tiene sentido es la jornada de reflexión. ¿Sobre qué hay que reflexionar? ¿Necesitamos un día de descanso para meditar como si viviéramos en una sociedad decimonónica? Los políticos deben tener presente el Génesis al mantener este tipo de decisiones y piensan que no van a ser menos que Dios que descansó al séptimo día tras completar su obra. Lo normal sería que la campaña se mantuviera, incluso, en el día de votación, aunque puedo ser flexible y aceptar ese «descanso» a cambio de que se publiquen encuestas y no tengamos esa tontería del día de reflexión. ¿Alguien cambiaría su voto porque seamos más modernos en estas cuestiones? Una cuestión distinta, si se pudiera hacer campaña hasta el día de la votación, es que se respete el perímetro de los colegios electorales y que no se paseen esos molestos e insufribles coches o camionetas con altavoces. Esto si lo prohibiría, pero durante toda la campaña. Hay cosas viejas, muy viejas, como estas prácticas propias de los primeros años de la Transición. Y lo más importante, hoy hay que llenar las urnas de votos.