Sánchez: ¿El principio del fin?
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Hoy, en día laborable y por obra de una «genial» operación de la factoría estratégica monclovita, es jornada electoral en Madrid, cuando no tocaba hasta dentro de dos años. Son unas elecciones que además Sánchez ha convertido de facto en una especie de plebiscito personal sobre él y su política, al haber colocado a Ayuso en su objetivo político a batir desde el primer momento de la pandemia.

Así pues, lo quiera o no, el resultado de las urnas esta noche va a ser leído en clave nacional y en una suerte de primarias de las próximas elecciones generales. Desde luego, en esta ocasión Sánchez bien puede aplicarse el refrán popular «líbrame Señor de mis amigos, que de mis enemigos ya me ocupo yo», porque hoy tiene muy poco que ganar y sí mucho que perder.

En el primer supuesto porque, en la hipótesis extrema de que hubiera cambio de Gobierno, lo haría hipotecado totalmente a Iglesias, saliendo del fuego para caer en las brasas (Iglesias fuera de su Gobierno, para ahora mandar en Madrid); y si pierde –como parece– lo habrá hecho frente a una novel candidata autonómica y en su propia circunscripción electoral como diputado del Congreso.

Hoy puede ser el principio del fin del Gobierno de Sánchez, y por ello mismo es un test casi a mitad de mandato que señala un cambio de rasante de una legislatura para olvidar. «Los dioses enloquecen a quienes quieren perder», y tal parece le ha sucedido con su jugada murciana.