Reconectar
Nos anima a liberarnos de la negatividad inherente a la condición humana
foto-autor

El verano es un buen momento para desconectar de las prisas y el estrés y poder así reconectar con nuestra esencia, nuestros gustos y objetivos, con esa ansiada y necesaria paz mental. No dejemos de recordar, las veces que haga falta, que el 90 % de las cosas que nos preocupan jamás llegan a suceder. El dolor emocional también ha de expresarse: dejémoslo salir; liberemos sin juicios ni aspavientos lo que duele. Como sostiene el libro “Deja ir” (un libro que nos ayuda a abandonar los resentimientos infantiles pero también inspira la rendición del propio ego) liberemos nuestras proyecciones para poder liberarnos a nosotros mismos. Porque los pensamientos son racionalizaciones de la mente para explicar sensaciones. Al racionalizarlo todo, huimos de nuestros sentimientos, negamos emociones (en lugar de darles salida) o las mandamos al inconsciente y tarde o temprano se manifiestan, a través de la psicosomatización. Seguro que os ha pasado. Una erupción, una rojez en la piel, un eccema… puede tener un origen emocional.

Su autor nos anima a liberarnos de la negatividad inherente a la condición humana. Dice que solo aceptando lo que hay, podremos trascender ese malestar emocional. Las emociones que se rehúyen o se reprimen acaban saliendo de forma psicosomática, enfermedades emocionales y problemas interpersonales por conductas poco apropiadas. Esto es un gran obstáculo para el desarrollo espiritual y para el éxito profesional.

Eliminar las emociones reprimidas tiene beneficios tanto físico, como espiritual y también en las relaciones. También es vital controlar esa reactividad involuntaria que nos hace actuar de forma que nos arrepentimos (y a veces no hay marcha atrás ni encontramos la forma de enmendar las consecuencias de esa impulsividad).

La creatividad y la espontaneidad, sin embargo, son incompatibles con los conflictos internos que generan los sentimientos negativos. Los pensamientos negativos tienen también impacto a nivel hormonal (por ejemplo en la tiroides), a nivel muscular (fibromialgia), o incluso a nivel oncológico. Es enorme el impacto de las emociones en la salud y en los pensamientos. Ciertas partes de nuestro cerebro cambian pensamientos en sentimientos. Y los cambios en el cuerpo como sonreír tienen también la capacidad de cambiar los pensamientos. ¡Imagínense el poder que tenemos sobre nuestro malestar emocional!