Distopía 1984-2021

«No es casual que ese relato obligatorio comience el 18 de julio de 1936»

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo (d), conversa con el líder popular, Pablo Casado
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo (d), conversa con el líder popular, Pablo CasadoBallesterosEFE

Es llamativo que se haya abierto un debate acerca de quién precipitó la Guerra Civil, y que lo haya hecho precisamente el PP, y entre sus dirigentes. A una afirmación de Casado en el Congreso diciendo que se trató de un conflicto entre los que querían «democracia sin ley y los que querían ley sin democracia», replicó Feijoó remarcando que fue un golpe de Estado.

Podría pensarse que este es un estéril debate nominalista, y que el nombre no hace a las cosas; aunque —como el hábito del monje— ayuda a identificarlo. Pero lo que ocurre es algo más trascendente, sobre todo porque tras esa definición existe una profunda carga política e ideológica para fijar un marco conceptual que la Ley de la Memoria Histórica y Democrática quiere establecer como relato único, verdadero y obligatorio de la Guerra Civil y el periodo republicano, para controlar el pasado y así controlar nuestro presente y futuro.

Por supuesto que no es casual que ese relato obligatorio comience el 18 de julio de 1936. Así todo lo sucedido con anterioridad no existe: ni los masivos crímenes, la persecución religiosa, los golpes de Estado… ni el pucherazo electoral de ese mismo año; nada existió, sólo unos fascistas contra unos demócratas y progresistas republicanos del Frente Popular. Igual que ahora: la oposición al sanchismo es mera actualización de los sucesores de aquellos fascistas.

Orwell escribió sobre la distopía pensando en «1984», pero es ahora cuando se vislumbra con la totalitaria Ley de la «democrática» Memoria.