Cuba, fuga y bloqueo
El bloqueo es un camelo, no solo porque Cuba puede comerciar y comercia con numerosos países, sino que lo hace con los odiados Estados Unidos
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Salvo los más fanáticos entre la izquierda, todo el mundo sabe el desastre que ha sido el socialismo, también para el pueblo cubano. Hace poco, www.14Ymedio.com, fuente indispensable para tener información sobre la isla, tituló con sarcasmo: «La selección de Cuba vuelve a casa con la mitad de sus peloteros y sin medalla». Se refería, por supuesto, al más reciente episodio de fuga de cubanos: el de los jugadores del equipo nacional de béisbol, que aprovecharon el Mundial Sub-23 de Sonora, México, para escapar hacia la libertad.

Las reacciones oficiales oscilaron entre la diatriba y la negación, pasando por el chivo expiatorio. La prensa del régimen habló de «viles abandonos»; el entrenador del equipo, Eriel Sánchez, declaró: «No hay problema ninguno»; y las autoridades aseguraron que todo era culpa de Estados Unidos. Mentiras y más mentiras. La verdad, como escribió Yoani Sánchez, fundadora de 14ymedio.com, es que «el sistema es un fracaso y el país resulta invivible».

Hablando del chivo expiatorio norteamericano, un argumento clásico de la dictadura y sus amigos, reforzado en tiempos recientes ante la descomposición del régimen y las renovadas protestas populares, pone el foco en el bloqueo. Parece que, si tan solo Cuba pudiera comerciar con todo el mundo sin restricciones ni discriminaciones de ningún tipo, entonces ya no habría pobreza.

Cabría plantear la flagrante contradicción que representan unos comunistas enemigos del mercado que claman en favor del libre comercio, y recordar que, si ese mercado libre es bueno, que realmente lo es, entonces la dictadura debería propiciarlo dentro de la isla, en vez de coartarlo y reprimirlo con incansable dedicación.

Pero, además, conviene recordar que el bloqueo es fundamentalmente un camelo, no solo porque Cuba puede comerciar y comercia con numerosos países, sino que lo hace con los odiados Estados Unidos, y cada vez más, sobre todo en alimentos, y especialmente el pollo congelado.

Las autoridades se quejan del embargo, que no bloqueo, pero no dicen nada sobre la realidad dolorosa del socialismo: Cuba, que era un país rico, y rico en alimentos, hoy debe importar el 80 por ciento de su comida. Esto se debe al bloqueo realmente existente, el que impone la tiranía contra su pueblo. Esto explica también que las mayores importaciones de pollo no llegan con facilidad al pueblo, porque se ha extendido esa gran conquista antiliberal: el racionamiento.