Los disfrazados

Nuestros dirigentes no dudan en disfrazarse de lo que haga falta –con un cinismo notable– para mantenerse en el poder

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FOTO: Eduardo Parra Europa Press

El siglo XVIII no fue una centuria fácil para el teatro europeo. Se venía de Shakespeare, del Siglo de Oro español y de Moliere, lo cual era difícil de superar. Solo Carlo Goldoni en Italia mantuvo alto el estandarte y en Francia, por supuesto, Marivaux.

Marivaux ha estado hasta ahora un poco olvidado. El interés sobre él se ha reactivado, al menos en España, en las últimas décadas. Fue contemporáneo de Beaumarchais, Voltaire y Diderot. Dado que estos últimos destacaron luego como enciclopedistas, se suele olvidar que empezaron queriendo rivalizar en el teatro. Al final, quienes se lo comieron todo en ese terreno fueron Marivaux y Beaumarchais; más sutil el primero, más vigorosamente populista el segundo. ¿Qué es lo que hace que Marivaux interese en nuestros tiempos? Pues, sin duda, el tema del disfraz que trató abundantemente. Por lo bajo, una quincena de sus obras contienen a algún personaje que, para conseguir sus fines, se hace pasar por lo que no es. La voluntad de engañar es estudiada bajo todas sus facetas. Ese comportamiento humano vuelve a estar más que nunca de actualidad debido a las fake news y la viralidad de las redes.

Se piensa que los seres humanos mentimos por miedo, por maldad, por comodidad, por ignorancia o, incluso a veces, por piedad (ahí están las mentiras piadosas). Pero todo es mucho más fácilmente resumible: los seres humanos tenemos voluntad de engañar cuando vemos que diciendo la verdad no podríamos conseguir lo que queremos. Para topar tal automatismo existía la moral. Pero si por algo se han caracterizado los últimos años ha sido por hacer saltar por los aires ese freno.

Nuestros dirigentes no dudan en disfrazarse de lo que haga falta –con un cinismo notable– para mantenerse en el poder. No dudan en prometer cosas que saben perfectamente que no cumplirán. Por tanto, no es extraño que Marivaux vuelva a estar de actualidad: su balanza pesa con precisión esos disfraces.