Irene Montero

Dismenorrea

Parece que quitarle la razón a la ministra es tan importante que lo próximo es poner en duda que el parto sea doloroso y nos manden a trabajar rapidito

Le voy a dar una alegría a mi empresa: no me baja la regla desde la presidencia de Calvo-Sotelo, es decir, que no cunda el pánico porque ya no me voy a pedir la baja menstrual contemplada en la reforma de la ley del aborto. Yo tuve unas reglas dolorosas, el primer día sobre todo, y sé perfectamente que, cuando te duele, te duele del carajo de la vela. Recuerdo cuando nos daban manzanilla con anís o té con whisky para atontarnos (con dieciséis años) y así seguir con la vida, para ir a clase o a currar como hiciera falta. Luego llegó la Saldeva, ese trampantojo que era un analgésico de medio pelo y que te bajaba un poquito, sólo un poquito, el dolor. Pero ya digo, enhorabuena a mis jefes porque el cuerpo ya no me baja, ya no me funciona. Ojo, que mi empresa tampoco tendría que pagarla porque la paga el Estado desde el primer día. En caso de sucederle a cualquier mujer, tendrá que acreditarlo un médico, pero da lo mismo porque parece, según algunos expertos tertulianos en cuestiones femeninas, que van a llevar un papel del Quimicefa y ya pueden quedarse holgazaneando en su casa tres días con sus santas noches. Se señala especialmente a las funcionarias, que esta es otra, para imaginarlas comprando en los mercadillos con la baja debajo del brazo. Hablan los médicos, que aseguran que esos dolores incapacitantes son muy poco habituales. A ver si va a ser que hasta ahora no íbamos a los centros de salud para estas cosas, como no vamos por muchas otras que sufrimos por culpa de los efectos de ser fértiles y también de ser amas secas, menopáusicas, y nos los comemos con patatas para echar adelante. No sé si esto que se incluye en la reforma de la ley es necesario o no. Que seguramente hay cosas más importantes, seguro. Que Irene Montero saca lo peor de mucha gente y que enseguida esa gente se pone de una leche que dan ganas de echarle huevo y que cueza, pues también. Pero que parece que quitarle la razón a la ministra es tan importante que lo próximo es poner en duda que el parto sea doloroso y nos manden a trabajar rapidito.