Hay espacio electoral para que surja una Meloni española

Solo el 26,8 por ciento de los votantes de Vox se consideran de extrema derecha, según el barómetro del CIS

Lorente Ferrer

Valores cristianos, nacionalismo, anti europeísmo, anti emigración y conservadurismo son el denominador común de los partidos situados a la derecha del Grupo Popular en el Parlamento Europeo o más comúnmente denominados de extrema derecha.

En el Este destaca Polonia, donde, desde 2017, gobiernan los partidos polacos Ley y Justicia (PiS) y Polonia Solidaria (SP). Se trata de la quinta potencia económica y demográfica de la Unión Europea.

En Hungría gobierna desde hace más de dos décadas la coalición integrada por la Federación de Jóvenes Demócratas-Alianza Cívica Húngara (Fidesz-MPSz) y el Partido Popular Cristiano Democrático.

En Escandinavia el partido Verdaderos Finlandeses, la extrema derecha finesa, formó coalición de gobierno desde 2015 hasta 2019, junto con otros partidos de derecha y centro. Mientras que en Suecia, la formación Demócratas de Suecia ha quedado como segunda fuerza política en las elecciones celebradas del pasado 11 de septiembre.

En Austria, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) formó gobierno de coalición con el centrista Partido Popular entre los años 2017 y 2019. La extrema derecha austriaca, tras la ruptura con los populares en 2019, mantiene en el poder a los socialdemócratas austríacos en varias regiones o landers, lo que puede considerarse un hecho único en Europa.

Desde 2010, los Países Bajos y Dinamarca son ejemplo de la influencia de la extrema derecha, que, sin formar parte de sus respectivos gobiernos, los apoyan. Así, en Dinamarca, el Partido Popular Danés (PF) fue fundamental para apuntalar los sucesivos gobiernos de centro derecha entre 2001-2019. Pero quizá sea este el mejor antídoto para debilitar a estos partidos, no dejarles formar parte del gobierno, con lo que acaba fortaleciéndose el voto útil hacia las formaciones clásicas del centro y centro derecha.

Alemania es otro ejemplo de gobiernos de los populares sin la extrema derecha. Entre el 2005 y 202,1 la CDU buscó alianzas entre la socialdemocracia, antes que optar por Alternativa por Alemania, el partido de la extrema derecha.

En Francia son ya varias las elecciones presidenciales en las que la extrema derecha de Le Pen queda como segunda fuerza nacional, mientras que en Italia, Hermanos de Italia, situado más a la derecha que la anterior referencia de extrema derecha italiana, la Liga Norte, ha dado un vuelco al tablero político latino en las elecciones generales del pasado domingo, erigiéndose como primera fuerza política.

¿Y España? La derecha española unificada por Aznar, se mantuvo como una piña hasta las elecciones de 2011, en donde consiguió en solitario 10.9 millones de sufragios; el 44.6 por ciento de los votos. Desde entonces, en todos los procesos electorales generales se ha presentado fragmentada. En 2015 y 2016, prácticamente en dos (PP y CS) y desde 2019, en tres (PP+CS+VOX). Pero en esta década siempre se ha repetido la misma constante, que la suma de los votos de la derecha española son alrededor de 11 millones, siendo la media de esas cinco elecciones generales 10.9 millones de votos. Ahora bien, desde noviembre de 2019 se inicia un proceso de concentración del voto en el PP, básicamente por la migración del votante de CS a la casa madre popular. Proceso que se aceleró en 2020 y que, en 2021, dio como resultado que CS perdiese su representación en la Asamblea de Madrid y un años después en el Parlamento de Andalucía. Pero desde junio, y tras el fiasco de VOX en las autonómicas andaluzas, se está observado un importante trasvase de votantes de VOX hacia el PP. Basta con consultar el último CIS y ver que en la ubicación ideológica de los votantes del PP y VOX, la similitud es más que notoria. Los votantes del PP se sitúan en el punto 6.94 y los de VOX en el 7,39 de la escala izquierda/derecha. Por lo que la diferencia ideológica es mínima. En este estudio el CIS «certifica» que la mayoría votantes de VOX no son de extrema derecha, sino de un amplio espectro político, aunque predomina el centro derecha y la derecha, pues la extrema derecha es el punto 10, y únicamente el 26.8 por ciento de los votantes de VOX se ubican en la «casilla» 10 de extrema derecha. Por lo que este sector ideológico no tiene en VOX su partido. Lo que abre la posibilidad de que en breve surja una Meloni española que de el paso para fundar la versión hispana de «Hermanos de Italia», y se convierta en la auténtica extrema derecha, con este 26.8 por ciento de votantes de VOX (alrededor de un millón de votantes) que están a la derecha del PP. El resto puede ser asimilado fácilmente por los populares de aquí a las próximas elecciones.