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Casos aislados

Tiempo de lectura 2 min.

25 de agosto de 2017. 02:29h

Comentada
Angel del Río 25/8/2017

Los casos de islamofobia registrados en los últimos días en la Comunidad de Madrid, son, afortunadamente, hechos aislados en momentos difíciles por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils. La agresión a una mujer musulmana en el distrito de Usera y las pintadas en San Martín de la Vega y Fuenlabrada, podrían ser, milagrosamente, acciones esporádicas. Pero no puede hablarse de milagros, sino del resultado de un proceso de integración y convivencia de la inmigración musulmana, mayormente marroquí, en la sociedad madrileña.

En los últimos años, la inmigración procedente del norte de África ha sido la que más crecido, sobre todo en distritos como el de Puente de Vallecas, y en municipios del sur de la región, especialmente, Parla, Fuenlabrada, Pinto y San Martín de la Vega. Quién desconfíe de los datos demográficos, les sugiero que se acerque a cualquiera de los mercadillos semanales de estos municipios, para comprobar el crecimiento de la población de origen magrebí, que no sólo forma parte importante de la clientela, sino también de los vendedores.

Los analistas estiman que esa población, va crecer sensiblemente en los próximos años, como consecuencia del alto índice de natalidad de la misma, por lo que demográficamente se van a producir importantes cambios. Y a ello contribuyen varios factores: el gran nivel de arraigo, la facilidad de llegar y quedarse, las garantías sociales que encuentran, como educación y sanidad gratuita, incluso respetando y ayudando a que mantengan su cultura religiosa, con menús específicos adaptados en los comedores escolares, y otras prestaciones en forma de ayudas económicas y de inserción laboral.

Si con la situación actual, y la que se avecina, no se hubiera conseguido el nivel de integración y convivencia que se ha alcanzado, estaríamos ante un polvorín. La población marroquí forma parte de la sociedad madrileña, y los casos de islamofobia que se han producido son puntuales, aislados, nada que tenga que ver con un estado de crispación y xenofobia. Y en esto ha tenido, y está teniendo mucho que ver, el carácter acogedor de la sociedad madrileña.

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