Salud

Medir los resultados sanitarios mejora la atención del paciente

Los expertos abogan por unificar los criterios en los indicadores de salud para poder comparar los procesos entre diferentes centros y regiones y dar prioridad a los que tengan mejores cifras

Uno de los desafíos de la atención sanitaria del siglo XXI se encuentra en la medición de los procesos, más allá del mero hecho de si tienen éxito o no. Conocer cómo se trabaja y si la gestión produce un impacto positivo en el paciente resulta crucial en un momento en el que con el mismo dinero –la partida de Sanidad en los Presupuestos Generales se mantiene igual desde 2009, con una población más envejecida y con más enfermedades– se ha de hacer más. A TU SALUD ha reunido en la casa de LA RAZÓN a un grupo de expertos que debatió sobre la necesidad de instaurar las mediciones en salud para tomar las mejores decisiones en cada proceso.

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Uno de los miedos que hay en torno a la incorporación de las nuevas tecnologías en el campo sanitario "es la pérdida de la relación de entre el médico y el paciente, aunque no sea así", explicó Andoni Lorenzo, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE) y del Foro de Pacientes. Lo cierto, como expuso Manuel Vilches, director de Relaciones Institucionales de la Fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo de la Integración de la Sanidad), es que "nos vamos a los extremos. Hay ejemplos en los que observamos que el paciente tiene acceso a los informes y a las pruebas, pero hay que ver qué uso hace de éstas. Esto es positivo porque permite las segundas opiniones, la responsabilidad del paciente ante su proceso, pero hay que ver qué y cómo se le muestran los datos. Los portales del paciente deben definir su papel".

En este sentido, Germán Seara, coordinador de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos (IdISSC) del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, apuntó que para mejorar la relación médico-paciente probablemente se debería "echar mano" de las nuevas tecnologías, "porque dedicamos mucho tiempo a cosas en las que el médico debería ser sustituido por otra figura, pero no a otras tareas donde sí hay que permancer visibles. Y aquí cabe preguntarse: ¿qué es lo que quiero tener en mi concepto de salud?".

Quizás, el conocimiento supone la llave para una mejor toma de decisiones y en materia sanitaria se produce una ingente cantidad de datos, pero ¿cómo se ordenan?, ¿quién tiene acceso a ellos?, ¿permiten la comparación entre unos y otros? Pese a los esfuerzos, hoy la Sanidad tiene compartimentos estancos y opacos, aunque encontramos ejemplos como el Estudio RESA, donde la Sanidad privada española presenta, recopila y pone luz en los resultados de sus políticas de calidad en garantizar la accesibilidad, la resolutividad y la eficiencia. "No se trata de bajar al detalle de los procesos, como hacen en EE UU o Alemania, pero sí hay que empezar a transparentar los resultados en salud. Los pacientes demandan información: quieren conocer más sobre el médico que les va a atender, sobre el hospital...", explicó Vilches.

Saber es una herramienta clave en la gestión, "sobre todo para orientar los procesos a los resultados, pero no tanto a los económicos. A veces olvidamos algo tan intrínseco a la Sanidad como que se realizan procesos complejos, hay listados con más de 2.000 códigos, se hacen 78.000 diagnósticos y tantos mil procesos más... Uno de los problemas reside en que hay que mostrar resultados de algo homogéneo, pero cada paciente es diferente, pues encima tienen más de una enfermedad, incluso dos o tres que se solapan y van a distinta velocidad. Esto obstaculiza la obtención de datos para su comparación", comentó Seara.

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Transparencia publicada
El sector sanitario privado en España cuenta con el portal “Observatorio RESA” que, desde septiembre de 2019, permite acceder a los resultados en salud que produce. Este paso viene a consolidar ocho años de trabajo previo en los que se han ido recogiendo y analizando los procesos de más 500 centros que, de forma voluntaria, ofrecían su información. En todo ese tiempo, se ha conseguido llegar al estudio de 72 indicadores y se da una amplia participación desde todas las regiones, lo que le convierte en uno de los estudios más ambiciosos de España. Desde la primera publicación hasta hoy arroja resultados extraídos de 1,3 millones de altas hospitalarias, 4,5 millones de urgencias, 2,8 millones de consultas externas, 850.000 intervenciones quirúrgicas, 44.0000 partos, 355.000 mamografías, 849.000 resonancias magnéticas, 537.000 tomografía axial computerizada (TAC), 87.500 ciclos de tratamiento de fertilidad y casi 9.000 pacientes en diálisis.

Fuera de españa

Pese a este apunte del coordinador del IdIssc, el director de Relaciones Institucionales de la Fundación IDIS recalcó que "existen indicadores macro en los que todo el mundo mantiene una postura unánime, por eso este tipo de datos deberían ser obligatorios e intentar bajar al máximo nivel posible, una vez ha dado este primer paso. Es necesario medir para compararse y mejorar". Desde el IDIS puso el ejemplo de cómo el Estudio RESA ha mejorado la situación interna de los hospitales y centros sanitarios privados que ofrecen sus datos de forma voluntaria, desde hace ocho años ya. "Si bien al principio sólo cumplían una serie de indicadores, ahora han aumentado mucho esta cifra, además de elevar el porcentaje de calidad de los procesos. Al final, sirve de motivación y resulta útil también a nivel interno de cada uno", especificó Vilches. Además, puntualizaron que hay comunidades autónomas más avanzadas, como Madrid (Sermas) y Cataluña (CatSalut) ,que permiten comparaciones, porque sí que tienen datos y procesos similares; otras, como Aragón, empieza también con ello; y, el resto trabajan para conseguirlo.

Aquí, la voz de los pacientes se necesita para puntualizar que todo ello no debe servir para luego tomar decisiones en base a esos reltados, pero que no fueran con motivos economicistas. "La percepción de la gestión que observamos los pacientes, es simplista, nos gustaría saber más y que nos llegué un reporte de situación que no sea meramente económico. En ocasiones, te sientes mal, porque la reivindicación que hacemos se debe a que el sistema está mal concebido: a veces los gestores lo único que valoran es que la puntuación del precio sea el 70%, por ejemplo, a la hora de incorporar la tecnología... Esto lleva al empobrecimiento de la investigación. Nos lleva a la falsa creencia de que somos buenos, pues sólo vemos la administración económica y no es el camino correcto", lamentó Lorenzo. Seara comparte la visión del representante de los pacientes, pero explicó que, en estas situaciones, "las presiones vienen desde la consejerías, donde sus responsables te dicen ‘‘en Sanidad me gasto el 40% del presupuesto para la región’’, lo que ya marca los criterios de valor que se ponen en la mesa".

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No todo tiene una visión pesimista, porque se están dando brotes verdes que se deben subrayar, lo que denota que hay un situación de cambio, a paso lento, y quizás por ello seguro. "Se está avanzando mucho, Aragón es una prueba de ello, pues técnicamente está obteniendo unos datos excelentes de los proyectos que han puesto en marcha en el campo de la medición de resultados. En la variabilidad de la práctica clínica muchas veces se encuentran las dificultades para matizar porque cambian muchas técnicas pero hay herramientas para medirlas, capaces de introducir en las que hay áreas necesarias", explicó Seara. Junto estos obstáculos, en calidad de paciente y, como su voz en el debate, Lorenzo apuntó que "al final, lo que queda es que detrás de cada decisión hay un motivo económico: la rebaja de los precios de los medicamentos, los procesos son gastos... y sin embargo la reflexión que hacemos es que cada avance, cueste más o menos, es inversión en las situación del individuo, de sus condiciones".

Cambio necesario

Aquí cobra importancia el necesario cambio de paradigma, donde lo sanitario debe ir acompañado de lo social: el concepto nuevo sociosanitario debe imponer sus reglas y sus exigencias. "La persona mejora más cuando la percepción de la enfermedad es buena, la experiencia en los procesos ha sido positiva y por ello de favorece su progreso", subrayó Vilches, a lo que Seara añadió que "se trata de curar y de acompañar en todo el camino, si informamos a los pacientes de su situación los hacemos partícipes de la misma y se convierten en parte activa del tratamiento. Poco se tiene en cuenta, a veces, a la Enfermería, que es la que percibe los cambios de los individuos y nos olvidamos del papel de cercanía que consigue mantener con ellos".

Medir los resultados en salud y recompensar por ello, al menos económicamente, no debe ser por ahora un leitmotiv a desarrollar, porque el sistema no se halla preparado para ello, como apuntaron en la mesa. Primero hay que poder transparentar los datos, "hacer un ejercicio de publicación de lo que hacemos; después que éstos sean homogéneos para poder comparar. Sólo así conseguiremos afirmar si que lo hacemos esté bien o mal y por qué, e incluso, encontrar las bolsas de ineficiencias que tanto gasto suponen al sistema sanitario», concluyó Vilches.