Sociedad

Ser madre cuando se quiera o cuando se pueda

¿Sabemos cuándo es el mejor momento de la mujer para tener su primer hijo? Si hablamos en términos biológicos, entre los 20 y los 30 años

Tanque de nitrógeno líquido en un laboratorio.
Tanque de nitrógeno líquido en un laboratorio. Getty Images/iStockphoto

En ese tiempo el cuerpo de la mujer está preparado para concebir y para dar a luz. Sin embargo, en los últimos años, esta edad se ha ido retrasando por muchos motivos, fundamentalmente por la inestabilidad laboral y la económica.

Los óvulos, como el resto de las células del cuerpo, también envejecen, a partir de los 35 años se reducen las probabilidades de quedarse embarazada y existe mucho más riesgo en la gestación y en el parto.

La mujer nace con, aproximadamente, dos millones de óvulos en los ovarios. Antes de llegar a la pubertad, cada mes pierde unos 11.000, lo que significa que, si las matemáticas no fallan, al llegar a la adolescencia, tendrá entre 300.000 y 400.000. Pero ahí no acaba la pérdida, en cada menstruación desaparecen alrededor de 1.000. Haciendo un cálculo, más o menos, a los 35 años le quedarán tan solo el diez por ciento que, además, serán de peor calidad a medida que pasa el tiempo.

¿Qué opciones tiene entonces la mujer que quiere posponer su maternidad o tiene que someterse a un tratamiento médico que puede poner en peligro su material genético? Afortunadamente los avances en técnicas de reproducción han hecho posible que la mujer que quiera retrasar el tener su primer hijo, por la causa que sea, pueda hacerlo gracias a la vitrificación ovárica.

La vitrificación es una técnica de reproducción que consiste en la congelación rápida de los óvulos conservándolos jóvenes para que la mujer los pueda utilizar cuando decida ser madre. La obtención de los óvulos es sencilla, “el proceso consiste en realizar una estimulación ovárica mediante un tratamiento hormonal durante diez o doce días bajo controles ecográficos, para determinar el mejor momento de la extracción de los óvulos”, explica la doctora Jessica Marqués, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Unidad de reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Zaragoza.

Una vez extraídos se vitrifican hasta que la mujer decida utilizarlos. En ese momento se descongelan, se fecundan y se procede a la inseminación. La supervivencia de los óvulos después de ser sometidos a esta técnica es del 90 por ciento y, aunque es un procedimiento poco conocido, cada vez hay más mujeres que deciden utilizar éste método para conservar sus óvulos hasta que decidan o puedan, ser madres.

Se debe tener en cuenta que a más edad, menos cantidad de óvulos y de peor calidad, y la posibilidad de un posterior embarazo disminuye considerablemente, por lo que se recomienda hacerlo antes de los 35 años. La cantidad de óvulos que se aconseja vitrificar esta entre 10 y 15 para una posterior fecundación que, la Sociedad Española de Fertilidad sugiera que se realice antes de los 50 años.