Suministrar antibióticos a menores de dos años eleva el riesgo de enfermedades crónicas

Los niños expuestos a estos medicamentos corren el peligro de sufrir patologías a largo plazo, según un estudio de la Clínica Mayo

Los niños menores de 2 años que toman antibióticos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, según un artículo escrito conjuntamente por investigadores de la Clínica Mayo y Rutgers ROEL SMART / SMARTSTOCK

Los primeros años de vida resultan clave en la salud de los adultos. Y la ingesta de medicamentos puede ser determinante. De hecho, los niños menores de 2 años que toman antibióticos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, según un artículo escrito conjuntamente por investigadores de la Clínica Mayo y Rutgers, la Universidad Estatal de Nueva Jersey, publicado hoy en la revista Mayo Clinic Proceedings.

En concreto, a través de un estudio retrospectivo, los investigadores observaron a 14.572 niños nacidos en los estados norteamericanos de Minnesota y Wisconsin, entre los años 2003 y 2011. De ellos, el 70% recibió al menos una prescripción de antibióticos durante sus primeros dos años, principalmente por problemas respiratorios o infecciones de oído. Y esa ingesta no resultó baladí, ya que las conclusiones de este estudio advierten de que la ingesta de esos medicamentos tienen un mayor riesgo de padecer patologías que van desde el asma infantil hasta alergias respiratorias, eccema, enfermedad celíaca o trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

De esta manera, los niños que recibían múltiples tratamientos con antibióticos tenían más probabilidades de tener diferentes enfermedades o afecciones más adelante a lo largo de su infancia, aunque los tipos de patologías y su frecuencia variaron según la edad, el tipo de medicamento, la dosis y el número de dosis.

Los hallazgos son consistentes con la hipótesis de que la composición del microbioma (los billones de microorganismos beneficiosos que viven en nuestro cuerpo) juega un papel crítico en el desarrollo temprano de la inmunidad, el metabolismo y el comportamiento de las personas. “La evolución de las bacterias resistentes a los medicamentos ejemplifica una consecuencia no deseada del uso excesivo de antibióticos”, asegura el coautor Martin Blaser, director del Centro de Biotecnología y Medicina Avanzadas de Rutgers.

“La creciente prevalencia de condiciones de salud que comienzan en la niñez ha provocado preocupación por la exposición a antibióticos durante períodos clave del desarrollo debido a su impacto en el microbioma”, afirma el artículo. Si bien los estudios anteriores han analizado la asociación de los antibióticos con enfermedades individuales, éste es el primero en observar la asociación entre muchas patologías.

¿Qué enfermedades aumentan?

La investigación encontró que los antibióticos se asociaron con enfermedades metabólicas, como obesidad y sobrepeso; enfermedades inmunológicas, como el asma, alergias alimentarias, celiaquía o rinitis alérgicas; patologías dermatológicas, como eccemas o dermatitis atópica, y afecciones o trastornos cognitivos, como TDAH, hiperactivdiad o autismo, aunque, tal y como asegura el estudio, los efectos variaron entre los diferentes antibióticos.

Los investigadores también encontraron que el riesgo aumentaba con más ciclos de antibióticos y cuando se administraban antes, especialmente durante los primeros seis meses. “Queremos enfatizar que este estudio muestra una asociación, no una causalidad, de estas afecciones”, asegura Nathan LeBrasseur, Ph.D., investigador del Centro de Envejecimiento Robert y Arlene Kogod de Mayo Clinic y autor principal del estudio. “Estos hallazgos ofrecen la oportunidad de orientar la investigación futura para determinar enfoques más seguros para ael momento, la dosificación y los tipos de antibióticos para los niños de este grupo de edad”, avanza el investigador. Así, “estos hallazgos proporcionan evidencia de efectos amplios y retardados de la exposición a antibióticos en la vida temprana, y deberían cambiar las prácticas de los médicos sobre la frecuencia con la que recetan antibióticos, especialmente para afecciones leves”, insiste Blaser.