Así funciona el plasma rico en plaquetas frente a problemas ginecológicos

La medicina regenerativa tiene múltiples aplicaciones para la mujer

El tratamiento con plasma rico en plaquetas no requiere hospitalización, ya que es ambulatorio y se realiza en consulta
El tratamiento con plasma rico en plaquetas no requiere hospitalización, ya que es ambulatorio y se realiza en consultaLINDSEY WASSONREUTERS

La innovación es una constante en diferentes ramas de la Medicina y buena prueba de ello es la medicina regenerativa y, más concretamente, el uso del plasma rico en plaquetas, es decir, material biológico autólogo obtenido de la misma sangre del paciente y que ha demostrado ofrecer unos excelentes resultados en el campo de la Odontología, Hematología, Cirugía estética... Y ahora, también, en Ginecología a través de un novedoso, simple, seguro y muy efectivo tratamiento aplicado por la doctora Natalia Gennaro Della Rossa, responsable del área de Suelo Pélvico y Ginecología Regenerativa del Departamento de Ginecología del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo 49, en Madrid, dirigido por la doctora Arantxa Moreno Elola-Olaso.

La medicina regenerativa se utiliza en ginecología en el tratamiento de numerosos problemas, concretamente en aquellas situaciones en las que existe daño o pérdida de tejido, por lesiones quirúrgicas, traumáticas, envejecimiento, activación autoinmune, formación esclerosa o fibrótica, entre otras causas.

¿Para qué sirve?

Existen muchas patologías que pueden ser tratadas con el plasma rico en plaquetas. En concreto, hoy se considera el tratamiento de elección en liquen escleroso y un gran aliado terapéutico en la atrofia genitourinaria, ambas muy frecuentes y que ocasionan intensa sequedad, prurito, irritación, pérdida de grasa subcutánea, dolor con el coito, palidez, acortamiento y estrechez vaginal, incontinencia de orina, disminución de libido y del orgasmo, infecciones vaginales y urinarias recurrentes. «En estos casos se utiliza el plasma rico en plaquetas asociado a láser vulvo-vaginal o inyección de ácido hialurónico para lograr mayor estímulo regenerativo tanto en la atrofia genitourinaria como en el liquen escleroso», explica la doctora Gennaro.

Por otro lado, se ha mostrado una técnica muy eficaz en el co-tratamiento quirúrgico en cirugías, tal y como detalla la doctora Gennaro, «en intervenciones de cesárea y en cirugía íntima el plasma rico en plaquetas produce una enorme disminución del edema y secreciones propias de la herida, así como gran reducción del dolor y mejoría en la regeneración titular cicatricial». Sin pasar por alto, también, su empleo eficaz en fístulas vesicovaginales logra una mejoría de entre 67 y 100%, en fístulas rectovaginales en pacientes con enfermedad de Chron y en fístulas perianales, con mejoras entre el 40 y el 70%.

También en suelo pélvico actualmente se está estudiando en fase II randomizado y controlado su uso junto a implantes de prótesis (mallas) con resultados muy prometedores en cuanto a reducción de dolor postquirúrgico y mejor integración del tejido, sin efectos adversos».

Pero eso no es todo, ya que, Además, según destaca la doctora Gennaro, «la ginecología regenerativa incluye otros tratamientos que restauran la anatomía, apariencia y funcionalidad de la vagina, vulva, suelo pélvico, endometrio, ovarios, etc., incluyendo tecnologías como el láser, la bioestimulación con ácido hialurónico, el Nanofat, la radiofrecuencia, la fotodinámica, la estimulación magnética, etc., abordando con grandes resultados patologías que antes tenían poco o nulo tratamiento, con el fin de recuperar la calidad de vida de nuestras pacientes».

Así, el plasma rico en plaquetas se ha convertido en un muy eficaz y versátil tratamiento apto para la mayoría de mujeres: «En el campo de la ginecología puede aprovecharlo cualquier paciente que cumpla criterios de indicación y no forme parte del grupo de las muy escasas contraindicaciones, y eso se traduce, fundamentalmente, en que no tenga ciertas alteraciones de las plaquetas, diabetes muy severa o hipercolesterolemia muy severa, o tome ciertos fármacos, que más que contraindicación sólo disminuyen la eficacia del tratamiento».

¿Cómo se realiza?

En concreto, el tratamiento no requiere hospitalización, ya que se hace de manera ambulatoria en consulta, sin anestesia o con anestesia local en crema, según las necesidades de cada paciente, y tiene un tiempo estimado de un máximo de 30 minutos. También puede hacerse en quirófano cuando se realiza conjunto con una cirugía.

Al ser autólogo, es decir, de la propia paciente, no puede ocasionar enfermedades infecciosas ni contagiosas, así como tampoco reacciones alérgicas. De hecho, prácticamente no existen reacciones adversas descritas, ya que menos del 1% de pacientes puede notar dolor local en el sitio de inyección, infección o un hematoma.

Tasas del 70% de éxito

Aunque hoy es una «innovación» en la consulta de ginecología, realmente el PRP comenzó a estudiarse en 1980 cuando se desarrolla la técnica y se comienza a utilizar en el campo de la hematología para tratar trombocitopenias. «En esa década se ampliaron sus usos a Odontología (principalmente implantología) por su capacidad de generar proliferación de osteoblastos, fibroblastos, matriz extracelular, quimiotaxis y vascularización», detalla la doctora Natalia Gennaro Della Rossa. Posteriormente se amplió su uso a cardiología, así como a otras especialidades. «En ginecología se utiliza desde el año 2007. Los estudios sobre atrofia genitourinaria de la menopausia, atrofia post- tratamiento oncológico, liquen escleroso vulvar, pobre respuesta endometrial en infertilidad, mejoría de cicatrices en cesárea, cirugías íntimas y perineales son las patologías más estudiadas en este campo y el éxito informado en estos tratamientos es del 70% aproximadamente», confirma la especialista.