Sanidad da palos de ciego con la vacuna de AstraZeneca

Darias y su equipo siguen mareando la perdiz y las autonomías empiezan a mostrar su enfado

Empty vials of the AstraZeneca COVID-19 vaccine lie in a box during a vaccine campaign at the Vaccine Village in Ebersberg near Munich, Germany, Saturday, May 15, 2021. (AP Photo/Matthias Schrader)
Empty vials of the AstraZeneca COVID-19 vaccine lie in a box during a vaccine campaign at the Vaccine Village in Ebersberg near Munich, Germany, Saturday, May 15, 2021. (AP Photo/Matthias Schrader)Matthias SchraderAP

El Ministerio de Sanidad está dando palos de ciego con la vacuna de AstraZeneca, un laboratorio al que parece tener cierta ojeriza. A día de hoy, los beneficios contra la Covid-19 que reportan los sueros de esta compañía superan con creces a sus potenciales riesgos. Además, tampoco está claro que los episodios trombóticos detectados tengan como causa la inoculación de las dosis. La Agencia Europa del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) así lo entiende y así lo certifican los datos procedentes del Reino Unido, en donde el uso mayoritario de esta vacuna ha reducido al máximo las muertes sin que se aprecien a cambio efectos adversos extraños o que superen el margen esperado.

A pesar de todo ello, Carolina Darias y su equipo siguen mareando la perdiz. Encargaron un informe al Instituto de Salud Carlos III sobre la posibilidad de cruzar vacunas pero les puede salir rana. De entrada, una muestra de 600 personas no es representativa por lo que las conclusiones serían, siendo bondadosos, acientíficas. Pero es que un estudio publicado en «The Lancet» echa por tierra las pretensiones oficiales, al demostrar que la combinación de las dosis de Pfizer y AstraZeneca sí eleva las reacciones adversas. Mientras Sanidad deja pasar el tiempo y cambia su estrategia de vacunación casi un día sí y otro también, las autonomías empiezan a mostrar su enfado. El letargo del Ministerio a la hora de decidir qué hacer les impide movilizar más de un millón de dosis de AstraZeneca que permanecen en las neveras, durmiendo el sueño de los justos. En caso de haberse usado, alrededor de un 90% de las personas de entre 60 y 69 años gozaría ya de protección contra el virus, clave en esta carrera contrarreloj.