Sociedad

Un fármaco oral que retrasa la evolución de la esclerosis múltiple, las recaídas y la fatiga

El nuevo medicamento de Janssen aprobado por Sanidad es para pacientes adultos con enfermedad activa que sufren las formas recurrentes de la enfermedad

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Cada cinco minutos, una persona en algún lugar del mundo recibe un diagnóstico de esclerosis múltiple (EM). Una enfermedad autoinmune, crónica y degenerativa del sistema nervioso central que afecta a 2,5 millones de personas aproximadamente en el mundo y en España a unas 55.000, en su mayoría mujeres (75%).

El origen de esta enfermedad “que aparece de media a los 30 años sigue siendo desconocido y no tiene cura”, recuerda la doctora Celia Oreja-Guevara, jefa de sección del CSUR de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Pero poco a poco se avanza en ciertos conocimientos de esta patología que se caracteriza por una destrucción progresiva de la mielina (la sustancia que recubre las extensiones de las neuronas y permite la transmisión de los impulsos nerviosos) y que obliga a los que la sufren a enfrentarse a los llamados «síntomas invisibles», como el dolor, la fatiga y la confusión mental.

En términos generales, suelen distinguirse cuatro tipos diferentes: el síndrome clínicamente aislado, la EM remitente-recurrente (EMRR), la primaria progresiva (PPMS) y la secundaria progresiva (SPMS), pudiendo un mismo paciente pasar de una fase a otra.

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida y retrasar su evolución y la carga de discapacidad asociada a este diagnóstico, Janssen ha presentado Ponvory (ponesimod), para el tratamiento de pacientes adultos con las formas recurrentes de la enfermedad.

Un fármaco que ya cuenta con el respaldo del Ministerio de Sanidad, que ha dado luz verde a la aprobación y financiación de Ponvory para el tratamiento de pacientes adultos con enfermedad activa.

Se trata de una terapia oral, administrada una vez al día, que está avalada por los datos recogidos durante más de nueve años en ensayos clínicos de fase 2 y 3 que han mostrado su perfil de seguridad y de eficacia en la reducción de la tasa de recaídas y del número de lesiones activas.

Así, el estudio Optimum constató una reducción del 30,5% en la tasa anual de recaídas, así como disminuciones en las lesiones activas, atrofia cerebral y fatiga.

El ensayo en cuestión se diseñó para evaluar la eficacia y seguridad de ponesimod oral (20 mg) frente a la teriflunomida (14 mg). En ambos casos, los fármacos que se administran una vez al día.

“Este estudio fue el primero en establecer la comparación entre dos tratamientos orales en esclerosis múltiple, algo muy relevante. Los resultados han mostrado que ponesimod presentó una eficacia significativamente superior, reduciendo en más de un 30% la tasa anual de brotes, y una disminución del 50% en el número de lesiones activas nuevas detectadas con resonancia magnética”, precisa el doctor Xavier Montalbán, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona y director del Cemcat.

Montalbán destaca también el efecto superior del nuevo fármaco sobre el grado de atrofia cerebral con una reducción significativa de las lesiones activas únicas combinadas según lo observado en resonancias magnéticas, así como un efecto claro contra la fatiga en comparación con el otro fármaco analizado.

Todo ello es gracias a “que la molécula secuestra los linfocitos y eso impide que entren dentro del sistema nervioso central”, precisa el doctor, que destaca que en cuanto a la seguridad, “usar un fármaco de alta eficacia desde el principio es mejor que usar fármacos, digamos, de media eficacia. Además, el precio es menor que otro de primera línea”.

A su vez, el efecto de este fármaco es rápidamente reversible, “devolviendo los recuentos linfocitarios a los niveles normales a los siete días de dejar de tomarlo, algo clave en el caso de una mujer quiera quedarse embarazada en poco tiempo. Para ese caso, yo no recomendaría seguir tomándolo, aunque no se haya visto aumento de abortos”, precisa el doctor Montalbán.

“Este fármaco va a contribuir a que haya más pacientes que retrasen la evolución de la enfermedad”, afirma el doctor José Miguel Láinez, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Valencia.