Sociedad

Ayuno intermitente, ¿una buena herramienta frente a la Covid-19?

Los expertos ponen a debate si el riesgo de desarrollar complicaciones severas tras la infección se reduce entre quienes ayunan

Quienes practican el ayuno intermitente pasan de 12 a 16 horas sin comer
Quienes practican el ayuno intermitente pasan de 12 a 16 horas sin comer FOTO: Sandra R. Poveda Sandra R. Poveda

El ayuno intermitente es una práctica que cada vez está más de moda y en boca de todos, también en el contexto de la Covid-19. De hecho, un reciente estudio, publicado en la revista «BMJ Nutrition, Prevention & Health», ha confirmado que las personas que siguen esta restricción alimentaria podrían tener menos probabilidades de sufrir complicaciones tras contagiarse con el SARS-CoV-2. En concreto, los investigadores del centro Intermountain Healthcare de EE UU corroboraron que reducir el número de comidas al día de manera habitual tenían menos riesgo de ser hospitalizados o de fallecer como consecuencia de la infección.

La explicación a esta hipótesis, según los investigadores, se basa en que «el ayuno intermitente reduce la inflamación y mejora la salud cardiovascular. En este estudio, encontramos beneficios adicionales cuando se trata de combatir una infección de Covid-19 en pacientes que han estado ayunando durante décadas», asegura Benjamin Horne, investigador principal del estudio, quien detalla que «la autofagia generada por el ayuno, que ayuda a destruir y reciclar las células dañadas e infectadas, podría ser uno de los argumentos que avalan el hecho de que se reduzca la gravedad de la enfermedad».

Dada la repercusión que suscita, el ayuno intermitente es una de las cuestiones más estudiadas en el mundo científico. Y las evidencias no dejan de llegar, hasta el punto de que esta práctica «ha sido la llave que hemos encontrado para mitigar y solventar la covid persistente a través de varios procesos: la reducción de las cascadas inflamatorias; el aumento de la capacidad antioxidante y la disminución de la peroxidación lipídica, frenando el proceso inflamatorio resultante de la covid o la mejoría de la composición de la microbiota, alterada tras el proceso infeccioso», explica Younes Regragui, jefe del equipo médico de la Clínica Buchinger Wilhelmi.

Sin embargo, esta práctica no logra el consenso absoluto, ya que Ana Zugasti, vocal de comunicación y miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), advierte de que «este nuevo estudio observacional, en pacientes seleccionados de un trabajo previo y con patología cardiaca, tiene limitaciones, lo que impide garantizar que los grupos comparados sean, realmente, comparables». En este sentido Zugasti insiste en que «en pacientes con covid se ha demostrado la alta prevalencia de desnutrición y de afectación de masa muscular y la población afectada por esta infección debe cubrir los requerimientos calóricos y proteicos».

Ante el deseo de realizar ayuno intermitente, desde la SEEN son claros: «En el caso de sujetos sin enfermedad, se debe supervisar que la restricción horaria no afecta a la calidad nutricional de la dieta, lo que podría implicar déficits nutricionales. Hay que hacer una evaluación previa, para descartar comorbilidades metabólicas o afectación orgánica, así como valorar los objetivos que se plantean, el tiempo que se va a mantener y el reparto de alimentos para mantener una dieta equilibrada», aconseja Zugasti, quien insiste en que «la clave es mantener un patrón alimentario saludable, más allá de las horas de ingesta».