Día Mundial

Carrera contrarreloj de la investigación para frenar la alta tasa de mortalidad en cáncer de ovario

Cada año en España son diagnosticadas 3.700 mujeres de cáncer de ovario y 2.100 no lo superan

La supervivencia por cáncer de ovario varía hasta un 20% según el especialista que lo trate
Cada año en España son diagnosticadas 3.700 mujeres de cáncer de ovariolarazonArchivo

El cáncer no es una sola enfermedad, sino la suma de muchas y muy diversas, ya que algunos tumores tienen un pronóstico muy esperanzador, mientras que otros cuentan con la pesada losa de una alta mortalidad. Es el caso del cáncer de ovario, que hoy 8 de mayo celebra su Día Mundial con el reto de avanzar de la mano de la ciencia, ya que continúa siendo una de las causas de mayor mortalidad de mujeres, ya que, pese a su baja incidencia en comparación con otros tumores (aproximadamente 3.700 casos al año), causa 2.100 fallecimientos al año.

El cáncer de ovario es un tipo de tumor que cuando se diagnostica a tiempo tiene un buen pronóstico, pero con frecuencia, el diagnóstico se produce cuando ya se encuentra en fases avanzadas. Esto hace que sea difícil de manejar terapéuticamente. Por esta razón, se hacen necesarios nuevos tratamientos, que sean potentes y efectivos contra las células tumorales, pero que minimicen los efectos secundarios contra las células sanas.

En este escenario, la Fundación CRIS contra el cáncer, entidad referencia en la investigación contra esta enfermedad, junto con médicos investigadores y pacientes, da voz en este día al cáncer de ovario, un tumor de la mujer con un alto índice de mortalidad y que requiere de un diagnóstico precoz y nuevos tratamientos. Precisamente por ello, la fundación CRIS contra el cáncer financia distintos proyectos de investigación en cáncer de ovario entre los que destaca el liderado por los doctores Atanasio Pandiella, del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC) y Alberto Ocaña del Hospital Clínico San Carlos, basado en un tipo de inmunoterapia que utiliza anticuerpos unidos a fármacos. Además, financia un proyecto para hacer terapias celulares CART-T contra cáncer de ovario liderado por el Dr. Diego Salas (Clínica Universidad de Navarra y Harvard)

Investigación prometedora

El equipo formado por los Dres. Pandiella y Ocaña, directores del Proyecto CRIS de Cáncer de Mama y del Proyecto CRIS de Ovario (desarrollado en el Centro de investigación del cáncer, CIC, Salamanca y en el Hospital Clínico San Carlos) se ha especializado en un innovador tipo de terapia potente, segura y que busca minimizar los efectos secundarios de las terapias: los anticuerpos unidos a fármacos (o ADCs). Los anticuerpos son como misiles teledirigidos biológicos, que se dirigen y unen a una molécula particular, con grandísima precisión. Podemos usar esto para crear anticuerpos que se unan a moléculas que solo estén en las células tumorales y no en las sanas. La identificación de las moléculas de esa manera es todo un reto, pero si se consigue, se pueden dirigir anticuerpos con gran selectividad contra las células tumorales. Si además se les añade un potente fármaco de quimioterapia, tendremos el equivalente un misil teledirigido cargado de explosivos que se une solo a las células tumorales y que no afecta a las células sanas.

El equipo de investigación financiado por CRIS es un referente internacional en el desarrollo de este tipo de medicamentos, los anticuerpos unidos a fármacos. Actualmente, están desarrollando tres contra el cáncer de ovario y, el que está en una fase más adelantada y que pretenden desarrollar para llevarlo a ensayos clínicos, es un anticuerpo que previamente han demostrado que podría ser muy útil para las pacientes de cáncer de mama triple negativo.

La diana de este anticuerpo es CD98hc, una molécula que parece estar en grandes cantidades en la superficie de las células de cáncer de ovario. Los resultados de laboratorio utilizando estos misiles biológicos frente a CD98hc están siendo espectaculares, por lo que el laboratorio está preparándose actualmente para iniciar el camino para poder llegar a la clínica, es decir, a las mujeres con cáncer de ovario.

La esperanza de las CAR-T en cáncer de ovario

Por otro lado, la Fundación CRIS contra el cáncer impulsa además un proyecto dirigido por el Dr. Diego Salas Benito, quien ha sido galardonado con el programa CRIS Out-Back que le permite realizar una estancia de varios años en el extranjero -en este caso en Harvard-, y retornar con un contrato a un laboratorio de España, garantizando la continuidad de su carrera en nuestro país.

En concreto, el Dr. Salas está trabajando en crear terapias CAR-T contra los tumores de ovario. Las células CAR-T son terapias creadas a partir de células del sistema inmunitario de las pacientes, modificadas por ingeniería genética con un detector que les ayuda a identificar y destruir a las células tumorales). Aunque estas terapias se han mostrado muy efectivas en tumores de la sangre, en tumores sólidos como el de ovario todavía no se han conseguido buenos resultados, y este es el importante reto al que intenta dar solución en la actualidad el Dr. Salas.

Vivir con cáncer de ovario

Aunque el cáncer de ovario cuenta con negras cifras de supervivencia, también existen ejemplos de que se puede vivir tras superar esta enfermedad. Es el caso de Pepa Montenegro, que fue diagnosticada de cáncer de ovario hace 3 años, cuando apenas tenía 49. Sin embargo, ya conocía bien el significado de la palabra cáncer, pues ella no es la única mujer de su familia con este tipo de tumor.

En su caso, se trata de un tipo de cáncer hereditario con mutación en un gen, el BRCA1, que supone un mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama o de ovario. Su hermana falleció a causa de un cáncer de mama, y su abuela y su tía fallecieron por un cáncer de ovario. Se trata de la misma mutación genética que tiene Angelina Jolie, quien perdió a su madre (de la cual heredó la mutación) y que le causó cáncer.

Cuando Pepa recibe su diagnóstico, se somete a una operación preventiva para quitarle ovario y mamas, lo que le obligó a pasar por el quirófano hasta en cuatro ocasiones en un mismo año. Tras el proceso quirúrgico, ha recibido quimioterapia durante seis meses y después un tratamiento de mantenimiento durante otros dos años, que finalizó el pasado 10 de enero con buenas noticias, ya que en la actualidad Pepa tiene revisiones de control cada cuatro meses y puede llevar una vida normal.