Los 15.000 españoles que sobrevivirían a una grave pandemia

Se llevan preparando años para una catástrofe y la propagación del coronavirus les preocupa. Los «survivalistas» nos abren sus búnkeres secretos para enseñarnos cómo se preparan para el caos

La entrada a uno de los búnker ABQ ubicado en Cataluña. Un 80% de ellos se encuentra en la Comunidad de Madrid y el resto se reparte entre Andalucía y Cataluña.
La entrada a uno de los búnker ABQ ubicado en Cataluña. Un 80% de ellos se encuentra en la Comunidad de Madrid y el resto se reparte entre Andalucía y Cataluña.

Hay quienes les tildan de paranoicos, exagerados y «frikis». Ellos se defienden: «No hacemos daño a nadie, solo nos preparamos para lo que pueda venir». La comunidad «prepper» en España, los conocidos como «survivalistas», vienen organizándose desde hace tiempo para una posible catástrofe de cualquier índole. Hacen acopio de alimentos, construyen búnkeres, aprenden técnicas de supervivencia y entrenamiento médico para poder ser autosuficientes. Miran al futuro sin dejar de lado un posible apocalipsis y, como no podía ser menos, también analizan con recelo la expansión del coronavirus que mantiene alerta al mundo tras los contagios masivos y la rápida propagación de esta infección importada de China. Hablamos con ellos para conocer su preocupación y las medidas que están tomando, para algunos excéntricas, para ellos fundamentales.

«La mayoría estamos adquiriendo alimentos por una posible cuarentena, también de material médico, medicinas, vitaminas y epis (equipos de protección individual), como gafas de seguridad, guantes desechables y mascarillas FPP3 y P3», explica Samuel Guerrero, miembro de la comunidad «prepper», que en España la forman unas 2.000 personas. Lo que les define es la premisa de estar prevenidos para cualquier imprevisto, «ya sea desde fenómenos atmosféricos, terremotos o epidemias...», añade. La media de edad del colectivo ronda los cuarenta años, aunque hay personas desde los 20 hasta los 60. «Aquí tenemos de todo, camareros, militares, sanitarios, policías.... No nos define una determinada profesión. La mayoría somos hombres, diría que un 20% son mujeres», afirma.

Interior de uno de los 400 búnker privados que hay en España
Interior de uno de los 400 búnker privados que hay en España

Sobre el coronavirus, consideran que las consecuencias son «mucho más graves de lo que trasladan las autoridades sanitarias a la población: es un virus totalmente nuevo, no sabemos si puede mutar y no existe una vacuna aún para combatirlo. Lo peligroso es lo rápido que se propaga», sentencian. En el grupo de «supervivientes» hay diferentes grados, la mayoría, nos indican, tiene una pequeña despensa con alimentos, mochila de evasión de 72 horas, y objetivo para sobrevivir ese tiempo. «Además, con frecuencia, realizamos prácticas, ejercicios y convivencias, para aprender los unos de los otros», asegura Guerrero.

Luego están los más «pro», que incluso han construido un búnker bajo su casa. Y aquí aparece, el mayor experto en España sobre la materia: Antonio Alcahud.

Este ingeniero industrial residente en Barcelona lleva más de cuatro décadas diseñando blindados para empresas y particulares y ahora asegura sin rotundidad que «solo 15.000 personas están completamente a salvo de contagiarse del coronavirus». Lo dice sin que le tiemble la voz. Estos ciudadanos a los que hace referencia son los pocos afortunados que poseen un refugio ABQ, habitáculos que no solo sirven para la guerra, para ataques nucleares o catástrofes naturales, sino también para infecciones masivas o escapes bioquímicos.

«Es difícil fiarse de las noticias que llegan de China y el origen del coronavirus es aún impreciso. Se habló mucho de un laboratorio de Wuhan que investigaba con armas biológicas, dicen que es un bulo, pero no se puede descartar nada, mejor estar atento», afirma este hombre que se dedicó a este oficio tras leer en una revista hace más de tres décadas que Charles Chaplin y Sofia Loren tenían un búnker en sus casas.

Él fue el primer ingeniero que patentó en los años ochenta la construcción de búnkers en nuestro país y han sido numerosas personas las que han acudido a él para diseñar compartimentos estancos. Desde primeros ministros y multimillonarios hasta ciudadanos humildes.

Según él, en estos momentos en España hay unos 800 refugios, pero solo la mitad de estos ofrecen las garantías necesarias para sobrevivir en caso de que el caos se apodere de la civilización. «En situación de un contagio terrible, espectacular y de diseminación desenfrenada, hay que tomar todo tipo de medidas. Estamos viendo que en España como la propagación es muy rápida. Las personas que tienen ahora un refugio ABQ están a salvo, solo tienen que bajar al sótano cerrar la puerta, activar ventilación y ahí no penetra ningún virus», afirma el experto. Es más, en estos refugios, según explica Alcahud, se puede sobrevivir durante meses. «Hay electricidad, ventilación, agua, comunicación con el exterior a través de internet… Estamos preparados, somos previsores y estamos totalmente protegidos», subraya.

Interior de uno de los búnker privados que hay en España
Interior de uno de los búnker privados que hay en España

Fecha de caducidad: 30 años

Él mismo tiene el suyo propio en un sótano en una casa a las afueras de Barcelona. Eso sí, la ubicación de todos estos reductos es un secreto de Estado. Nadie quiere indicar su posición exacta. ¿El motivo? «Por razones obvias. Es largo de explicar, la protección civil en nuestro país es muy deficiente, no hay subvenciones ni ayudas y tratan de extravagantes y raros a los que deciden proteger a su familia. Sin embargo, nos acordamos de Santa Barbara solo cuando truena. Somos latinos, gastamos en tabaco o apuestas y no en prevención», critica el ingeniero.

Además, si estos lugares fueran públicamente conocidos, «en caso de catástrofe toda la gente iría allí, aunque fuera la construcción de un particular». En los 400 búnkeres activos y totalmente seguros caben aproximadamente, de entre 25 y 50 personas, aunque lo suyo es que sea para 35, nos dice Alcahud. «En un refugio para hasta 25 plazas no caben todos los de una urbanización, por ejemplo. El que quiera se lo puede hacer y el que no, estará afectado por cualquier gran catástrofe. Es cuestión de previsión, como tener reservas de agua y alimentos», sentencia.

El de este ingeniero está construido a las afueras de Barcelona y cada 15 días va a vigilarlo. «Lo actualizo y mido los sistemas. El mío, sinceramente es el más perfecto de todos. Tiene unos 100 metros cuadrados y es muy particular, me gustan las cosas antiguas, y por eso lo diseñé con una estructura centenaria», dice. Allí guarda comida con fecha de caducidad de 30 años. Además, este experto nos dice que los precios están «al alcance de la mayoría de la gente». Uno básico sale a unos 45.000, eso sí, el garantiza los mejores materiales. «Lo fundamental es hormigón armado en paredes de medio metro, pero no sirve de nada si no es estanco, sin sistema de ventilación y filtrado. Yo trabajo con materiales que importo de Finlandia, Suecia y Noruega. No hay que pensar en un gran espacio, es más la mayoría se construyen en las bodegas de las casas», analiza.

Peticiones, en estos cuarenta años, ha tenido de todo tipo. Desde un ex presidente de México que quería hacerse uno en su casa, a otro de Guinea Ecuatorial. «Una mujer me pidió una vez uno para su gato, y luego también hay un músico muy conocido que me pidió que le diseñara uno espectacular que finalmente se quedó a medias por falta de financiación. Iba a construirse en El Escorial e incluso tenía unas argollas para que pudieran anclarlo en caso de invasión extraterrestre», reconoce. Otros ejemplares más mundanos son los que ha construido en casas de gente adinerada que ahora utilizan, a la espera de una posible catástrofe, como discoteca, cine o sala de ensayos. «Pero también me han pedido búnkeres personas que ganan 1.500 euros al mes, que se compran una casa adosada de 150.000 euros y que tiene un sótano para el coche y me preguntan cómo convertirlo en refugio», reconoce. Los «preppers» están preparados, y aunque no parezca que el coronavirus vaya a ser un motivo para aislarse del mundo, ellos, por si acaso tienen a buen recaudo la llave de su acorazado.

“El búnker de La Moncloa no salvaría ni al Gobierno ni a la Casa Real”

Antonio Alacahud, durante la presidencia de Felipe González, fue consultado para construir el búnker de La Moncloa. «Lo hice, pero al final se lo encargaron a otra empresa y la patente era mía. Fue ilegal. Además, ahora está obsoleto y no protegería a los que se resguarden en él, es decir al Gobierno o a la Casa Real», afirma el ingeniero. Es más, continúa en litigios para que le indemincen por haber utilizado su marca. Les reclama 18 millones de euros